Ya que otra cosa parece que no puedo hacer... por lo menos lo escribo aquí para desahogarme.
Me vine hace sólo 5 años a vivir a Cesantes, o más exactamente a la aldea Carballiño. Un lugar que me emocionó por la relativa negrura de sus cielos, a pesar de la proximidad de Redondela (3 km) y Vigo (16 km). Tan oscuro quedaba en luna nueva, que he llegado a ver a ojo desnudo la Galaxia de Andrómeda (usando la visión periférica). Gracias a estos cielos, y a los que tenemos en el pueblo de mi mujer en Brasil, me picó el gusanillo de la astronomía, que siempre me había atraído... pero viviendo como había vivido siempre en ciudad, no había podido disfrutar de ella.
Pues bien, el deterioro de los cielos en este rincón de la provincia de Pontevedra en este último año ha sido gigantesco. Coincidiendo con la ampliación del puente de Rande y de la autopista que por él pasa, han hecho un cambio masivo de alumbrado, sustituyendo las lámparas de vapor de mercurio por lámparas LED. Este puente y la autopista me quedan a unos 4 kilómetros en línea recta, al Suroeste.
Todos los otoños desde que llegué me deleitaba con la visión de la Nebulosa de Orion, que desde que me operé la vista intuía como un minúsculo borrón, a ojo desnudo. Hoy en día, casi se pierde en el fondo lechoso que el cielo ha tomado incluso en las noches más oscuras. Me han jodido... bien jodido...

Aún me queda la negrura de los cielos que tenemos en Brasil... pero sólo durante las vacaciones. el resto del año, me voy a tener que confirmar con lo que vea aquí.