el satélite Copernicus registró lluvias récord en Marruecos tras sequía extrema. El ciclo húmedo desencadena una plaga de langostas que llega a Lanzarote con la calima.¿Qué tienen en común las imágenes de satélite de Copernicus, las lluvias excepcionales en el Magreb y los cientos de langostas que estos días invaden Lanzarote? Todo forma parte de una misma cadena de causa y efecto que conecta el clima africano, la seguridad alimentaria y el bienestar de las Islas Canarias.
El punto de partida: las imágenes de Copernicus
El programa europeo Copernicus acaba de publicar imágenes del satélite Sentinel-3 que muestran un contraste espectacular en el noreste de Marruecos: en febrero de 2025 la zona sufría una sequía extrema con vegetación casi inexistente; en febrero de 2026, tras meses de lluvias inusuales, el mismo territorio aparece cubierto de verde. Los embalses del país pasaron al 70,7% de capacidad, con un incremento del 155% en recursos hídricos.
Esas lluvias, aparentemente buenas noticias, tienen una cara menos conocida.
Las lluvias: el detonante oculto
La langosta del desierto (
Schistocerca gregaria) necesita humedad en el suelo para reproducirse. Cuando el Sáhara está seco, su ciclo se interrumpe. Pero este invierno ha sido excepcionalmente húmedo en toda la franja saheliana y el sur de Marruecos, y los insectos
"se han reproducido como han querido", en palabras del jefe del Área de Medio Ambiente del Cabildo de Lanzarote.
Origen del brote
La plaga comenzó a gestarse en Mauritania desde finales de 2025, con pequeños enjambres que migraron hacia el norte, alcanzando el Sáhara Occidental, Bojador, Dajla y Tan-Tan (sur de Marruecos) a comienzos de 2026. La FAO lanzó advertencias desde enero: el brote estaba activo y podía empeorar.
La calima como "vehículo"
El 23-24 de febrero de 2026, una intensa calima sahariana con vientos de componente sur arrastró un enjambre hasta la costa oeste de Lanzarote, entre Caleta de Famara y San Juan de Teguise. No es la primera vez: en noviembre de 2004 llegaron hasta
2 millones de ejemplares a la misma isla.
Impacto económico: los viñedos en el punto de mira
Lanzarote vive sus semanas más delicadas para la viticultura: las viñas están en plena floración y brotación, una fase crítica. Si el enjambre se quedara y comenzara a reproducirse (algo que requiere lluvia, por ahora ausente), los daños podrían ser severos. La langosta del desierto consume el equivalente de su propio peso corporal en vegetación verde cada día —unos 2 gramos— y ataca cereales, frutales, palmas, viñas y cualquier cultivo verde.
Situación actual en Lanzarote
Por ahora el Cabildo ha confirmado que la situación está
controlada: son adultos en la última fase de vida, llegados en un único enjambre, con preferencia por trigo (escaso en Lanzarote), y sin impacto esperado sobre los viñedos. Las próximas 48-72 horas son clave para confirmar si hay reproducción.
Impacto humano y seguridad alimentaria
A escala global, la FAO considera a la
Schistocerca gregaria "la plaga migratoria más destructiva del mundo". La calidad de vida de al menos una décima parte de la humanidad está afectada por esta especie. En Marruecos, las operaciones de control han cubierto decenas de miles de hectáreas en lo que va de año, y Argelia también está en alerta por posible migración de nuevos enjambres hacia el norte.
¿Hay riesgo para la salud?
No existe riesgo directo para las personas: la langosta del desierto no pica ni transmite enfermedades. El peligro es indirecto: la amenaza a cultivos pone en riesgo la seguridad alimentaria regional. En contextos africanos, un enjambre masivo puede dejar sin alimento a millones de personas en semanas.