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Crónica de viaje a Atacama - marzo de 2026 -

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lómbido

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« : Dom, 24 May 2026, 14:52 UTC »

Viajar primero te deja sin palabras
 y luego te convierte en un narrador

El objetivo de esta crónica, a pesar de que está escrita para terceras personas, no es que sea leída por grandes masas o ser diseminada en redes sociales. En realidad, espero no más de un diez de lecturas, en las cuales, muchas de las partes se harán en diagonal. Este es un documento que hago principalmente para mí. El ejercicio de redactarlo, en sí mismo, me hace profundizar más en todo lo que este viaje ha significado. La memoria, de la que siempre pude alardear, cada vez rinde menos y espero que lo que aquí escribo me ayude a perpetuar este recuerdo junto con todas las fotos que hemos realizado.
Llevábamos ya tiempo rumiando una aventura como ésta. La inagotable energía de Cris para salir de casa, viajar y vivir experiencias, unido a mi fascinación por el cielo del hemisferio sur, hacía inevitable que preparásemos un viaje al otro lado del ecuador. Ya desde el 27 de enero de 2024 en FITUR, el día que conocí a Juan y Felipe, empezamos a maquinar que Chile sería un candidato más que probable. Aquel día preguntamos por diversos destinos, Atacama, Iguazú, Torres del Paine y Perito Moreno. Cris tiene los días de vacaciones bastante contados y asignados, así que esto no lo podíamos planificar de un día para otro.
Pensar en mirar vuelos, hoteles, ajustar visitas y coordinar vacaciones causa una pereza descomunal. Si bien es cierto que una vez te metes en esa vorágine es algo que gusta, e incluso puede ser adictivo. El 7 de enero de 2025, Juan y Felipe, que ya estaban viviendo en Buenos Aires y habían vuelto a Madrid por Navidad, venían a cenar a casa. Nos recordaban que teníamos un viaje pendiente y que ellos se apuntarían a venir a Atacama. Aquel día, Mario miró en Stellarium en que época se ve la gran nube de Magallanes pero la cosa no pasó de ahí.
En abril de 2025 leí la crónica de Nacho en el grupo de Google de “Astronomía Visual”. Contaba su experiencia en San Pedro de Atacama y Spaceobs y que la mejor fecha para ver el cielo en Chile es marzo. Hacía referencia a viajes anteriores de Angel Huelmo. Se lo pasé a Cris y aparte de ponérsenos los dientes largos, nos volvimos a olvidar del tema.
El jueves 31 de julio de 2025 tomando algo en la terraza de Valentín, al lado de casa, Cris y yo decidimos ir a por todas. Estábamos a punto de iniciar un viaje por el Mediterráneo en un velero, algo que no habíamos hecho en nuestra vida. En aquel momento se nos debió de subir la adrenalina al cerebro y certificamos el viaje al otro lado del Atlántico.
Lo primero que hice fue contactar con Spaceobs, por aquellas fechas me contestó con mucha rapidez un tal Alain Maury. No daba crédito, me mandaba correos sobre logística y horarios el mismísimo Willian Herschel del siglo XXI. Le conté mi rollo, lo que me interesa la astronomía visual y que quería observar en el telescopio de 115 cm en la luna nueva de marzo. Él me dio información y precios y di por hecho que no había ningún problema de disponibilidad.
Ya de vuelta de las vacaciones a finales de agosto empezamos más en serio a diseñar el viaje alrededor de la luna nueva, el 18 de marzo de 2026, fechas específicas, destinos precisos y propuestas concretas, haciendo la simulación de los vuelos en agencias de viajes web para saber los precios exactos. Después de recibir algunas opiniones de amigos y conocidos, en concreto de Vicky que acababa de hacer un viaje similar, el pasado 5 de septiembre de 2025 compramos los vuelos transatlánticos. La ida a Santiago de Chile y la vuelta desde Iguazú. Ya no había marcha atrás.
Para mi sorpresa, una vez con las fechas concretas (aunque todavía podíamos mover una noche o dos al no haber comprado los vuelos internos) volví a Alain y sólo me había dejado una fecha libre, el 17 de marzo. Si el 17 había nubes, teníamos la opción de unirnos al tour de grupo los días colindantes en francés/inglés. Yo le había comentado el tema del tour privado que le había leído a Nacho, pero él me dijo que tenía otra opción, todavía más cara, y es una modalidad en la que, el que paga, puede decidir en tres sesiones de dos horas cada una a lo largo de la noche los objetos que quiere visitar.
El tour que nos ofrecía venía en su web, pero no lo había leído con atención, se llama “Bucket list tour” y requiere de la obligación de dormir en el lodge esa noche. El precio no lo tiene publicado por lo que, aunque no creo que sea secreto, no lo voy a desvelar. Digamos que está contenido en lo que Alain Maury pone que cuesta un ocular de gama alta. En cuanto a lo de pagar una fortuna por una única noche de observación últimamente recurro siempre a la frase de Israel Pérez de Tudela en uno de sus vídeos “Con los sueños no se negocia”. Tardamos en decirle que sí lo que duran dos peces de hielo en whisky on the rocks.
El sábado 6 de septiembre de 2025 era un afortunado ser humano con un vuelo pagado a Santiago de Chile el día 13 de marzo y una reserva para un super telescopio el 17 de marzo de 2026. Tenía seis meses para estudiar lo que iba a querer ver y optimizar cómo aprovechar al máximo el tiempo en el ocular. Yo tengo el gen de mi abuela Felisa y me duermo a cualquier hora y en cualquier sitio, pero cuando estoy observando, la emoción me sube la sustancia química que corresponda y nunca estoy cansado para irme a dormir. Me tendrían que despegar del ocular con espátula.
En 2026 se cumplen 25 años desde que nos casamos Cris y yo, y no teníamos ninguna duda de que haríamos un viaje para celebrarlo. Generalmente, llevamos a nuestros hijos a los viajes, siempre y cuando no les coincida con cualquier actividad propia, la cual anteponen. En esta ocasión, tanto las fechas como el coste, nos hicieron replantearnos la manera de proceder y hemos ido solos sin ofrecerles a ellos la opción. Una decisión de la que, en el fondo, nos arrepentimos.
Después de la alegría y la euforia inicial llegan los pensamientos catastróficos, ¿y si no está despejado? ¿Y si ese día estoy muy resfriado? ¿Y si …? El tema tiene cierto riesgo, jugárselo todo a una noche. Me llegó al alma cuando leí que Nacho había ido con anterioridad a Atacama y había estado nublado.
Como esta reserva me exigía ponerme a estudiar y hacer la lista que necesitaba, empecé a releer la crónica de Nacho y aquello me recondujo casi antes de empezar la relectura a las crónicas de Ángel por Chile. Leer esas tres crónicas fue como ponerse a ver una serie de esas en las que no puedes parar y te las terminas sin apenas comer y dormir. Además, yo no leo y ya está, mi falta de conocimientos me hace estar con google maps, con la wikipedia y con el resto de las herramientas que tengo a mi alcance. Yo no tenía ni idea de donde estaba La Serena, Antofagasta, cerro Paranal, las Campanas, etc. Yo no había oído hablar de ello en mi vida, así que tuve que emplearme a fondo el par de días que me costó la lectura compulsiva.
Las tres crónicas de Chile de Ángel Huelmo me alucinaron, el zurulloscopio, el Chilescopio I y II, el Victorscopio I y II. Claro, al lado de unos tíos que se llevan en el avión a Chile telescopios de 40 y 60cm, FABRICADOS POR ELLOS MISMOS, cualquiera es astro-dominguero. Pero es que, en mi caso, creo que soy astro-dominguero de verdad, objetos que no he visto, entendimiento de la materia y el universo que me falta, así que, para paliar la falta de instrumental óptico propio en Chile, compré unos prismáticos, que astronómicamente hablando han resultado ser un éxito.
Durante bastante tiempo, la ubicación por defecto de Stellarium en mi ordenador ha sido San Pedro de Atacama. Siguieron llegando crónicas desde Chile, del viaje que hicieron tres compañeros del grupo de “Astronomía Visual” en septiembre de 2025.  Su lectura me condujo a fabricar mi propio Cedar durante las navidades, el cual finalmente no fue necesario. Es un cacharro que se utiliza como buscador de objetos astronómicos electrónico con una cámara que resuelve el campo de estrellas con mucha precisión.
Las semanas de 2026 anteriores al viaje continuaron los preparativos de manera más intensa, traslados desde y hacia los aeropuertos, reserva de las excursiones programadas, preparar baterías para la cámara de fotos, comprar un objetivo de campo amplio y baja relación focal, preparar listas de música, libros para leer (ni las escuché ni los leí), etc. Una de las decisiones más controvertida de esas semanas fue decidir si visitaríamos el cajón del Maypo o Valparaíso el domingo 15 de marzo, el cumpleaños de Rubén. La batalla la terminó ganando Valparaíso por los comentarios que habíamos oído a nuestra amiga Vanesa sobre esa excursión. Durante ese tiempo preparé un documento con la lista de objetos que quería observar y las expectativas astronómicas, que en un principio pensé que le podía servir a Cris para que todo lo del telescopio no le pillara de sopetón. Por supuesto, no se lo leyó, pero me sirvió a mí para empaparme de lo que se podía esperar.
Escucho música desde bien joven, aunque actualmente voy a rachas. Hay temporadas en las que no abro Spotify y otras en las que me ciclo con las mismas canciones. Cris y yo compartimos cuenta de Spotify y tenemos la costumbre de hacer una lista cada año de tal forma que las canciones que se agregan en enero, las escuchamos más veces que otras que añadidas en noviembre. Como en diciembre de 2025 murió Robe Iniesta, la lista 2026 está repleta de versiones de Extremoduro. Allá donde vamos Cris y yo, si una canción nos gusta, la identificamos con Shazam y la ponemos en la lista.
EL día 13 de marzo, nuestro vuelo de Iberia a Santiago de Chile salía a las 23:55h. Yo me lo cogí de vacaciones, pero Cris trabajó. Estuve trasteando, haciendo la declaración jurada de no pasar alimentos a Chile, poniendo pasaportes y documentación en una carpeta web por si lo necesitábamos, mirando el tema de la e-sim y metiendo las últimas cosas en la maleta. Cuando Cris llegó creo que ambos éramos un manojo de nervios, nos fuimos a dar un paseo e hicimos tiempo hasta que Rubén nos llevó a la Terminal 4 de Barajas. Había bastante cola en los mostradores de facturación, pero habíamos ido al aeropuerto con mucho tiempo. Pasamos el control de seguridad, cogimos el tren hasta la terminal satélite y llegamos a la zona de embarque. Parecía mentira que después de tanta preparación por fin estuviéramos allí.

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lómbido

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« respuesta #1 : Dom, 24 May 2026, 21:17 UTC »

Plan Astronómico en Atacama






La idea consiste en sacar el máximo partido de dos noches de observación astronómica muy distintas en cuanto a contenido y objetivos. En ambos casos se trata de visitas privadas que nos van a costar una pasta y que ya veremos si compensa respecto a las propuestas más masivas y turísticas. Todo ello será posible siempre y cuando la meteorología lo permita.
Una de las recomendaciones de Ángel Huelmo es que al menos un día, tratara de ir a un cielo más oscuro de lo que es Spaceobs. La primera noche nos guiará Raúl Ramírez. La idea será observar en uno de los cielos más increíbles del planeta. Es de tipo Bortle 2 (no sé porqué me pensaba yo que era Bortle 1) y con un SQM de 21.98 (alucinante). El sitio de observación es bastante conocido, “El vallecito” conde se encuentra el “Magic Bus” de Atacama. Está en el valle de la Luna a 25km de San Pedro pero por caminos de tierra y baches.

El objetivo principal de esta actividad es disfrutar del atardecer y los colores del cielo coloreados de los ocres del desierto y recibir el cielo austral en pleno apogeo de luna nueva. El foco es la observación a simple vista y hay que tratar de que el resto de elementos ópticos y electrónicos no resten protagonismo. Como objetivos secundarios:
  • Ver e identificar por primera vez en la vida la luz zodiacal, el airglow y el Gegenschein.
  • Ubicarse, al no tener la referencia de la estrella polar y ver invertidas las constelaciones del hemisferio norte (Leo, Virgo, Orión, Can Mayor, Hidra, Lepus) no será fácil.
  • Reconocer alguna de las estrellas más brillantes del cielo austral, Canopo, Rigel Kentaurus, Achernar
  • Reconocer algunas constelaciones australes, la Cruz del Sur, Centauro, Vela, Carina, Pupis, Musca, Tucán.
  • Identificar a simple vista la Gran Nube de Magallanes y la Pequeña nube de Magallanes
  • Identificar el saco de carbón. La nebulosa Saco de Carbón (Coalsack nebula en inglés) es una nebulosa oscura en la constelación de Cruz del Sur de dimensiones 7° × 5° que se solapa con las constelaciones vecinas de Centaurus y Musca. Es la más importante de este tipo de nebulosas y es bien visible a simple vista como un parche oscuro en la Vía Láctea. Fue notificada por vez primera para los europeos por Vicente Yáñez Pinzón en 1499. Fue llamada il Canopo fosco por Américo Vespucio, y también recibió el nombre de Macula Magellani (‘mancha de Magallanes’) o «Nube Oscura de Magallanes» en contraposición a las Nubes de Magallanes. En 1970, K. Mattila demostró que la nebulosa Saco de Carbón no es totalmente oscura; tiene un brillo muy tenue (10 % del brillo de la Vía Láctea circundante) proveniente de la reflexión de las estrellas a las que oscurece.
  • Identificar a simple vista Eta Carinae en plena vía láctea.
  • Recorrer todo el cielo con los prismáticos (8x42, FOV 8.2º). Al tener mucho campo será fácil identifica el monstruo galáctico de la gran nube de Magallanes. Intuir la nebulosa de la Tarántula.
  • Como reto más complejo será identificar con prismáticos zona de la enorme nebulosa de Gum (GUM 12)..
  • Realizar algunas fotos con la reflex. Raúl ha insistido en que llevemos la cámara. Él pone el trípode y el intervalómetro. No creo que saquemos nada.
  • Realizar postaleo con el móvil.
La luz zodiacal es una banda débil de luz, de forma casi triangular, que puede apreciarse en el cielo nocturno extendiéndose a lo largo del plano de la eclíptica donde se encuentran las constelaciones del Zodíaco. Cubre el cielo por completo, aunque solo es apreciable sobre el plano de la eclíptica y es responsable del 60 % de la luz natural en una noche sin Luna. Está causada por la dispersión de la luz solar en partículas de polvo que se encuentran a lo largo de todo el sistema solar.
Gegenschein o luz antisolar (término en alemán que significa contra + brillo) es una débil luminosidad del cielo nocturno en la región de la eclíptica visible en la dirección opuesta al Sol. Denominado así por Alexander von Humboldt, el fenómeno fue explicado en 1854 por el astrónomo danés Theodor Brorsen.
La luminiscencia nocturna (o airglow) es la emisión de luz (en este caso quimioluminiscencia) por una atmósfera planetaria causada por la reestructuración de átomos en forma de moléculas que habían sido ionizadas por la luz solar durante el día, o por rayos cósmicos. En la Tierra, la fuente de emisión está situada cerca de la mesopausa, y está conformada por varias capas. Las principales son la capa del OH, a unos 85 km, y la de O2, situada a unos 95 km de altura, ambas con un grosor aproximado de unos 10 km. En la foto el airglow es lo verde, cerca del horizonte, no todas las noches es igual, y me imagino que el color está procesado y saturado, de modo que a simple vista será algo más natural.



La segunda noche será en Spaceobs (Atacama Lodge) en la periferia de San Pedro de Atacama. Desde algunos lodges se puede ver el volcán Lincancabur. La observación astronómica se realiza a pocos metros de las habitaciones, muy cómodo.



La experiencia reservada es la denominada bucket list tour con un telescopio de 1.15m de diámetro.



Se compone de tres sesiones (19-21h,23-01h, 05h-amanecer) a lo largo de la noche, dejando libre la franja de 21 a 23h para los tour guiados de grupos.
En el bucket list tour puedo elegir los objetos a observar. Lo razonable es elegir aquello que no está disponible en las latitudes habituales, aunque merece la pena revisitar objetos más habituales en un cielo de semejante calidad y con un telescopio de esta envergadura.
Las siguientes tablas son para la primera y la segunda sesión.

Para el hemisferio sur:

Nombre técnicoNombre  comúnMejor horaConstelaciónComentario
NGC10447 Tucanae20:30-21:30hTucánCúmulo globular
NGC2070 -30 DoradusNebulosa de la Tarántula20:45-21:30Dorado - Gran nube de MagallanesRegión HII. El objeto más espectacular del cielo
NGC 3372Eta Carinae (Homúnculo)23:30-24:30Carina (la Quilla)Nebulosa de emisión en estrella binaria masiva
IC 2944Running Chicken24:00-01:00CentauroNebulosa de emisión
NCG4755El joyero01:00-02:01Cruz del surCúmulo abierto
Beta CrucisRubi01:00-02:02Cruz del surEstrella doble
NGC5189Nebulosa espiral02:30-03:30MuscaNebulosa Planetaria
NGC10447 Tucanae20:30-21:30hTucánCúmulo globular
NGC5128 (centauro A)Galaxia Centauro03:00-04:00Centauro   Radiogalaxia lenticular

Para el hemisferio norte:

Nombre técnicoNombre  comúnMejor horaConstelaciónComentario
Barnard 33Cabeza de caballo20:30-21:00OriónFiltro H beta y NPB
M42Nebulosa de Orión20:30-21:00OriónLa nebulosa más brillante del hemisferio norte
NGC2359Casco de Thor20:00-21:00Can MayorMuy en el cénit
PN G238.0+34.8Abell 3323:30-24:30HidraCan mayor
M104Galaxia del sombrero01:00-02:00CuervoGalaxia espectacular

El telescopio será manejado, bien por Alain Maury, bien por su mujer Alejandra o alguno de sus empleados. Me han dejado claro que en ningún momento me dejarán a solas con el telescopio y que en ningún caso lo pilotaré yo. No me van a dejar poner mi CEDAR e-finder (así que no me lo llevo). Me imagino que la mayor parte del tiempo tendremos puesto o un ocular Televue Nagler 31mm o un Ethos 21mm con su correspondiente Paracorr. La información que me ha dado Ángel Huelmo es que este telescopio tiene una relación focal f:3.76, y el Paracorr lo deja aproximadamente a f:4.3, que implican casi 5 metros de distancia focal. Con el Nagler 31 se tienen 160x y una pupila de 7.2mm (no aprovechable con nuestra edad) pero es el mayor campo posible, 30’ (más o menos el campo aparente de la luna). Con el ethos 21mm se tiene 235x, una pupila de salida de 4.9mm (aprovechable en su totalidad) y unos 24’ de campo.
Todos los objetos que he puesto en las tablas excepto uno (Abell33), son los más famosos y espectaculares del cielo. De algún modo son los que creo que se muestran de forma habitual en estas latitudes y época del año. Trataré de aceptar todas las recomendaciones del personal de Spaceobs (que son los que saben) y no forzar mis caprichos. La sesión de las 5h se fundamentará en la zona de nuestro centro galáctico que estará a una altura del cielo mucho más apropiada que en nuestras latitudes.
En principio las horas más favorables son aquellas en las que el objeto se encuentra lo más alto posible, a su paso por el meridiano. Esto a veces no es posible o bien porque el seeing es mejor a otra hora, o bien porque a su paso por el meridano la noche no es totalmente oscura. Es muy posible que 47 Tucanae no nos recomienden verlo porque cuando sea de noche esté ya muy bajo en el horizonte.
La siguiente tabla es para la tercera sesión, aunque los objetos de la constelación de Hidra o el Cuervo pueden ir en la segunda al igual que M104.

Nombre técnicoNombre  comúnMejor horaConstelaciónComentario
NGC4579   M5802:00-03:00hVirgo   Galaxia espiral barrada
NGC4621 y NGC4649M59 y M6002:00-03:00hVirgo Galaxias elípticas
NGC4486   M8702:00-03:00hVirgoGran galaxia de Virgo
NGC4435   Los Ojos – Cadena de Markarian02:00-03:00hVirgo
NGC4038 y NGC4039Galaxias de las Antenas01:00-02:00Cuervo   Galaxias con estructura en forma de U
NGC3242   Nebulosa del fantasma de Júpiter01:00-02:00HidraNebulosa planetaria
NGC6369Pequeño fantasma05:00-06:00OfiucoPlanetaria
M9 y B64Nebulosa oscura05:30-06:30OfiucoCúmulo y Barnard
NGC6520 y B86La gota de tinta05:30-06:30SagitarioCúmulo y Barnard
M8 La Laguna05:30-06:30SagitarioNebulosa de emisión

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cucio

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« respuesta #2 : Dom, 24 May 2026, 21:52 UTC »

¿Envidia? ¿Yo?

Pues sí, mucha.  eeeeeh !?

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Sebtor

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« respuesta #3 : Lun, 25 May 2026, 17:34 UTC »

estupendo !   OKOK


dejo lista

otros temas relacionados



ver la Luz Zodiacal y el Gegenschein: Guía de cuándo observar.

Airglow y Aurora: Diferencias de ésta Luminiscencia Nocturna

definición Escala Bortle; medir Oscuridad del Cielo y Magnitud Límite MALE

la Vía Láctea desde el Hemisferio Sur, time-lapse

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lómbido

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« respuesta #4 : Lun, 25 May 2026, 21:24 UTC »

Día 3 - 16 de marzo, Llegada a Atacama

Decidí,
aprender a hacerme yo la maleta
para poder vivir

Nos despertamos sobre las 6:30h en el hotel Loft de Santiago de Chile. Nos habían hecho dejar 50 euros como fianza si manchábamos las sábanas. Juan Pedro, el conductor de Cabify me avisó a las 7h de que se había adelantado y como estábamos preparados emprendimos la marcha. En el checkout tuvimos que esperar a la revisión de la habitación. Yo creo que esto es consecuencia de no tener habilitado el hotel lugar alguno para comer. Aquel día solicitamos llevarnos el desayuno y nos lo entregaron en una bolsa.

Esta vez Juan Pedro nos llevó a la T1, la terminal de vuelos nacionales. Le estuvimos contando lo que habíamos hecho en Santiago, que habíamos conocido gente que había venido al festival Lollapalooza ese fin de semana y hablamos de como lo creó Perry Farrell. No habíamos podido seguir todas sus recomendaciones, pero le hicimos saber que sus indicaciones en el viaje de ida nos habían resultado bastante útiles. Apenas tuvimos tráfico, así que en muy poco tiempo nos plantamos en el aeropuerto.

Al llegar, fuimos a facturar con Latam, lo tienen todo automatizado así que tuvimos que buscar una humana para preguntar. Le conté que había reservado asientos en el lado derecho del avión y que el sistema de Latam me lo había modificado al lado izquierdo por cambio de avión y que si podía hacerme un nuevo cambio al lado derecho para poder mirar por la ventana la cordillera de los Andes. Le dije que lo había intentado desde meses atrás por activa y por pasiva sin éxito. La chica me dijo que le resultaba imposible, que el vuelo estaba lleno.

Tras facturar, nos tomamos el desayuno del hotel y pasamos el control para tomar un café tranquilamente. La terminal es bastante luminosa y te permite estar en la puerta de embarque mirando los distintos despegues y aterrizajes de las aeronaves. La foto, como todas las que salen bien, hecha por Cris.


Mientras esperábamos me escribió Guillermo, del hostal Turipite en San Pedro de Atacama, para confirmar el vuelo y la hora de llegada. También me comuniqué con Herlan que nos iba a llevar desde el aeropuerto de Calama hasta San Pedro.

Cuando entramos en el avión observamos a los afortunados pasajeros del lado derecho. Tras el despegue, la gran mayoría bajó las persianas de las ventanillas y se pusieron a dormir. ¡Qué desastre!


A nosotros nos tocó mirar hacia el océano Pacífico y tratamos de buscar alguno de los grandes observatorios, pero no lo conseguimos.
Tras aterrizar y recoger el equipaje, Herlan nos estaba esperando en el taxi. Nos quedamos alucinados con la aridez del desierto. Sacamos fotos en el coche. La salida de Calama está llena de basura, todo parece un vertedero. Herlan nos indicó donde estaba el volcán Licancabur hacia donde íbamos. Según llegué a Calama el paisaje me dejó impresionado y eso que lo que veía era de lo peorcito de por allí. Cris dice que padezco de orofilia, una palabra que hemos aprendido tras este viaje.

Herlan es boliviano y tiene dos hijos que tocan la guitarra, en el coche llevó Guns and Roses, Bon Jovy, Red Hot Chili Peppers y toda la música guitarrera que tanto me gustaba a finales de los ochenta y principios de los noventa. Trabajaba en SpaceObs y por eso Alejandra me pasó su contacto. Nos contó dónde comer, la Casona, el Adobe y la Franchutería, y qué hacer en San Pedro de Atacama. Nos contó que trabaja mucho, 12 horas (media jornada como diría Antonio Recio) seis días a por semana.

Nos dejó en el hostal Turipite, en donde nos recibió una empleada. Descargamos la maleta e hicimos recuento de lo que teníamos qué hacer. Salimos a la calle e inspeccionamos la zona, fuimos a la calle Caracoles. Ya nos habían advertido de que las calles en San Pedro de Atacama están sin asfaltar, pero hasta que no has tragado las primeras bocanadas de polvo uno no se imagina lo que eso significa. El problema de las calles sin asfaltar es el tráfico rodado y es por ello por lo que en Caracoles está prohibido montar en bicicleta. Chile es un país exportador de metales, principalmente cobre y litio, aunque también es exportador de hierro. Hay muchas casas hechas de metal corrugado. Aunque San Pedro de Atacama es un oasis, su aspecto es como el de las chatarrerías que había hace bastantes años en mi barrio de Madrid.


Lo primero que hicimos fue ir a la agencia de viajes Layana Travel, a pagar en efectivo la entrada a los parques y confirmamos todas las excusiones que habíamos reservado y pagado por anticipado. Luego fuimos sacar dinero en el banco Estado, al lado de la plaza. Al ser lunes, esperábamos tener menos comisión de Revolut y es cierto que nos salió más económico que el sábado anterior en Santiago con el banco de Chile.

Después nos fuimos a comer a la Casona, el menú, ensalada y costillas, al modo chileno. Es algo tarde y ya no queda mucha gente en el almuerzo. Shazameo una canción que me entusiasma tras los primeros acordes, “Luna Negra” de Pels, muy acorde al motivo de la visita a San Pedro. Esta canción va inmediatamente a la lista de Spotify 2026 y se me introduce en la cabeza para todo el viaje. Tras un rato comiendo, aparece en el escenario un hombre con atuendo andino y toca música popular. Los camareros aplauden incitándonos a hacer lo mismo para que luego dejemos algo de propina a la animación. Después de la actuación y al final de la comida, ponen un álbum de otro grupo argentino que desconocía, Los Babasonicos, incluido también en la lista.


Lo siguiente que decidimos hacer es ir al supermercado a comprar agua mineral y algo para comer. Por la noche esperamos estar en el desierto y en Spaceobs no hay servicio de restauración, ni cena al día siguiente, ni desayuno para dentro de dos días. Compramos y volvimos a la habitación a organizarnos y descansar. Hablamos con Guillermo, que nos dio indicaciones de lavandería y taxi para ir a Spaceobs el día siguiente. Acordé con Raúl que pasaría a recogernos para llevarnos a “El vallecito” a las 18:50h. Accedió a que le preparemos un sándwich y él se encargaba de llevar café caliente.

Raúl conduce un poderoso 4x4 pickup y nos metió en la zona más alejada del valle de la Luna dentro de la cordillera de la sal. Es boliviano y también trabajó conduciendo para Spaceobs, el contacto también nos lo envió Alejandra. Tiene dos hijos y los dos estudian para piloto comercial. Trabaja sin descanso, se dedica ahora por su cuenta a realizar excursiones al salar de Uyuni desde San Pedro. Sus vacaciones las pasa recorriendo el continente en sus coches, los que desecha a los 110000km. También se ofrece para este tipo de tour privados especializado en astrofotografía.

Fue por la carretera hacia Calama, hacia la parte más alejada del valle de la luna desde San Pedro de Atacama, pasado el mirador Ckari hacia un desvío a la izquierda que va a las lagunas de Baltinache. Tras coger el desvío, la carretera es de tierra y va paralela al gasoducto desde Antofagasta hasta Argentina. Ese es el momento en el que Raúl nos cuenta que lo más apropiado para conducir en ese tipo de firme y que el coche no sufra es ir rápido y nos dice que por temporadas suele volcar del orden de un vehículo al día. Teniendo en cuenta que Raúl en ese momento es un extraño, todo es muy tranquilizador. A la izquierda hay otro desvío que es la entrada del camino hacia el Magic Bus de Atacama. Casi llegando, paramos y vimos el atardecer en una piedra que le gusta a Raúl. Es muy de foto al cielo con motivo despampanante en primer plano.


Había pasado todo tan rápido que todavía no me había dado tiempo de pensar dónde estaba. Cuando bajamos del coche y vi toda la sal sobre la arena y las rocas comprendí que era muy privilegiado, que estaba en el valle de la Luna viendo el atardecer.



El paisaje de la cordillera de la sal es a la vez bello y desolador, el hecho de que no pueda crecer planta alguna y que la fauna se reduzca a lo mínimo lo hace muy atractivo. Raúl sacó un dron y grabó un vídeo desde arriba que no me ha pasado ni creo que lo haga ya. Llevábamos ya un tiempo con problemas para enfocar con la cámara y Raúl nos lo solucionó con la rueda que hay al lado del visor, aunque tiene una pieza rota, consiguió girarla y poner la cámara a funcionar.



Me resulta muy difícil elegir las fotos de entre todas las que hicimos ese atardecer, la situación era un no parar de estímulos. Teníamos el ocaso, los volcanes, el desierto, muy espectacular.


Ya en el crepúsculo volvimos a montar en el coche, pasamos por el Magic Bus y vimos que había un par coches, aunque seguimos hacia el mirador que hay tras unos 1000m. No había absolutamente nadie.


Según empezó a oscurecer, cuando Raúl me dijo que observáramos Mercurio señalando a Venus ya me di cuenta de que su conocimiento del cielo era justito. No obstante, abrí Stellarium a ver si en el hemisferio sur el cielo es tan bueno que Mercurio allí brilla descomunal, pero no.  Siguió haciéndose de noche y empezaron a aparecer las primeras estrellas, la Cruz del sur, Canopo, alfa Centauri y la gran nube Magallanes. Ahí es cuando sentí la emoción de un niño el día de los Reyes Magos sin poder parar de abrir un regalo tras otro. ¡No me lo podía creer, estaba viendo la gran nube de Magallanes con mis propios ojos! La puesta de sol había estado bien, pero esto, esto era mucho mejor de lo que jamás me habría imaginado. Ni lágrimas ni nada, y no es que sea un tipo duro, es que mi cerebro no era capaz de salir del estado de shock y asimilar lo que estaba viendo. De ese letargo no salí hasta abandonar Chile. Toda la planificación al traste, no me acordé de nada, ni buscar la luz zodiacal, ni buscar el Gegenschein, solo podía mirar y admirar. Reconocí todo mucho mejor de lo que esperaba, pero es que, en ese cielo, todo es sencillo, con prismáticos, sin prismáticos, no salía de mi asombro. El saco de carbón, increíble, Eta Carinae, inconfundible. Lo de ver cúmulos globulares a simple vista me parecía de fantasía, Omega Centauri y 47 Tucanae. Con los prismáticos parecía que tenía el ED80 con estos colosos del cielo y tenía los 8.2 ֯ de los Kowa 8x42.  La gran nube de Magallanes es bestial a simple vista, pero es que con los prismáticos daba para que cupiera prácticamente entera. La imagen es sensacional, se ven todas las macroestructuras de la galaxia, con una definición y nitidez que dan ganas de poner a la venta en wallapop todos mis telescopios y emplear el dinero en pasar más tiempo en Atacama. La Tarántula, NGC2070, se distinguía bastante bien con los prismáticos, pero como jamás la había visto a través de un telescopio, no podía imaginarme en ese momento lo que podría dar de sí ese objeto. La pequeña nube de Magallanes fue la última en aparecer o al menos la última de la que me percaté, estaba más baja en el horizonte y presentaba menos grado de detalle.
Volvimos a montar en el coche rumbo al Magic Bus, Raúl estaba interesado en hacer valer el dinero que le íbamos a pagar por el tour privado, aunque a mí a esas alturas me valía más que de sobra y lo daba por amortizado. Había un grupo con una luz roja tenue y una pareja muy simpática de brasileños en una caravana que no tenían ni una sola luz encendida y que luego estuvieron haciéndose alguna foto con nosotros. La noche era perfecta y no había luces que enturbiaran nuestra visión del cielo.

Cris saco su iphone y comenzó a tirar fotos a pulso. A mí me dejó alucinado de lo que era capaz de sacar.  Estas fotos están sin procesar, tal cual salen del teléfono. He intentado toquetear algo en Pixinsight pero las fotos no se dejan, está en un formato no raw y las tengo que convertir a jpg y llegan sin una calidad adecuada.



Aprovechamos para cenar unos sándwiches y el café de Raúl. Hay que reconocer que Raúl es un tipo majete. Resulta muy fácil tratar con él. Yo estaba emocionado y de algún modo Cris y Raúl se contagiaban y tiraban fotos al saco de carbón, la cruz del sur y las nubes de Magallanes. Estuvimos identificando los objetos que destacaban en la vía láctea adicionalmente a los ya mencionados, como el Joyero, NGC3532, NGC2516, NGC3114 y las Pléyades del Sur. A Raúl le encantaron mis prismáticos (y a mí). Yo creo que en realidad Raúl miró esa noche el cielo con otros ojos, aprendimos y disfrutamos juntos los tres.
La información que aparece en la siguiente foto con el iphone es 2s a f/1.78 ISO 6400. Me parece alucinante, aunque hablo más por el avance tecnológico que por la marca, estoy muy contento con Android y no planteo cambiarme en el corto plazo.


Había quedado con Raúl en que él llevaría el trípode para la cámara, pero no lo encontró, así que tuve que usar el que había llevado yo que mide alrededor de 10cm, de tal manera que la cámara, una EOS450D bastante antigua, se queda a un palmo del suelo. Eso significa, que al no poder mirar por el visor y no poder sacar el encuadre por la pantalla, ya que el modelo de cámara no lo permite, las fotos se hacen a sentimiento. Pasé muchos años enganchado a la astrofoto y me costó bastante tiempo desintoxicarme. Raúl me convenció para que me llevara la cámara y he de reconocer que durante los días que pasé en San Pedro de Atacama me volvió a picar el gusanillo. Yo recordaba que con el objetivo de serie 17-55mm no salía nada así que un par de meses antes buscamos un objetivo que pudiera valer para el viaje y esta sesión de astrocutrefoto. La EOS450D sólo admite objetivos EF-S que ya están obsoletos, pero todavía se vende el 24mm a f/2.8. Tras devolver uno de segunda mano en wallapop que estaba arañado compramos uno nuevo por 150 euros. Tampoco llevamos intervalómetro por lo que las fotos están hechas pulsando manualmente con temporizador. Las siguientes fotos ya sí que están procesadas y son el resultado de apilar entre una y tres tomas de 30s. Todas fueron a ISO 1600 sugerido por Raúl.

La siguiente foto me fascina. En primer lugar, porque ni en mis mejores sueños me pensé que podría sacar una foto así en Atacama. En mi anterior vida astrofotográfica jamás hice foto de tanto campo, siempre tiraba a muchos aumentos. Pero sobre todo es que esta foto me recuerda el cielo austral, y a pesar de haber estado mirándolo solo unos días ya se me ha quedado en mi cabeza para siempre.




No me resisto a poner alguna foto postalera en las que sale el Magic bus. Raúl se sabe todos los trucos de foto nocturna con personas, iluminar el primer plano y dejar la cámara con mucho tiempo de exposición hacia la vía láctea, buscar motivos para primer plano, hacer los encuadres del fondo, etc. Mientras estábamos allí, llegó una furgoneta con unas cuantas personas que fueron hasta ese punto a hacerse fotos en el viejo autobús. No los vi mirar al cielo en ningún momento. Estuvieron poco más de cuarto de hora y aparte de subirse en el techo, el cual van a terminar rompiendo, su único objetivo consistió en hacerse la foto.


Cuando nos cansamos de hacer fotos, seguimos descerrajando aquel increíble cielo y dirigimos nuestras miradas a partes más comunes en el hemisferio norte. Sirio en el cénit, Orion, Cáncer, Géminis, Leo y Virgo vistas del revés. Júpiter se veía fenomenal con los prismáticos. Fue una velada extraordinaria, de un día extraordinario. Raúl nos llevó de vuelta al hostal Turipite, al día siguiente nos quedaba el plato fuerte del viaje.

« Últ. modif.: Mar, 26 May 2026, 20:31 UTC por lómbido »
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« respuesta #5 : Mar, 26 May 2026, 21:40 UTC »

Día 4 - 17 de marzo, Valle del Arco Iris, SpaceObs

Los sueños no están para ser cumplidos.
Están para ser vividos

Layana Travel nos había programado el madrugón de recogida a las 7:00h. Ese día el tour lo realizó Andes Travel.  Era un autobús viejísimo y más o menos al montarnos estaba lleno a la mitad por lo que nos tocó un rato más de recogida de pasajeros por hoteles de San Pedro. El guía de esa excursión fue Eduardo, un tipo de unos 60 años.

Amanecía cuando salíamos de San Pedro y traté de aprovechar para hacer una foto a la luna haciendo el pino por el efecto de estar en el hemisferio sur pero su posición no resultó propicia. Yo quería sacar una “C” de creciente en lo que en el hemisferio norte se vería una “D”.



 Tardamos una hora en llegar a los Petroglifos de Yerbas Buenas a 60km de San Pedro, por la carretera hacia Calama tomando el desvío hacia Rio Grande. Vimos guanacos por el camino, Eduardo nos contó el tema del morro negro y su diferencia con las vicuñas y llamas.


Yo sólo había mirado la parte astronómica de Atacama, así que no sabía muy bien a lo que iba.  Lo de los petroglifos es arte rupestre a la intemperie, grabado en las rocas de riolita. El grupo era bastante grande así que no podía oír bien las indicaciones de Eduardo. Las inscripciones más antiguas datan de hace 10000 años, pero la mayor concentración es desde el 500a.C. hasta el 1450d.C.



La mayor parte de los motivos son escenas de caza, casi siempre con llamas. Aparece un mono en una de las inscripciones que indica que contacto con pueblos de la zona tropical. Las inscripciones tienen Influencia Tiahuanacu (siglo X d.C.), de viajeros y comerciantes, así como rasgos de la dominación Inca (siglo XV).
El dragón de dos cabezas es uno de los motivos más conocidos y muchos interpretan como una llama pariendo.


Tras esta primera parte cultural de la visita llegó el desayuno chileno. Tortas con palta (aguacate), huevos revueltos y café imbebible. Las agencias de viaje chilenas se tienen que hacer mirar eso a lo que llaman café. Aprovechan cualquier resquicio para plantar su tenderete e inventarse un desayuno, aperitivo o comida que haga de reclamo para los turistas. Durante el desayuno, Eduardo nos cuenta su fe ciega en la existencia del planeta Nibiru y de sus habitantes, los Annunaki, que tras extraer el oro de la tierra crearon a la humanidad, y de cómo los poderes fácticos han estado tratando de ocultar todo esto al resto de la humanidad. No me vi en ese momento con ganas de polemizar, por lo que le escuché atentamente y de forma educada, aunque en mi fuero interno me imaginaba a Alfonso Arús haciendo de Carlos Jesús en el planeta Raticulín. Con mi educación en el método científico, no suelo ser amigo de este tipo de teorías.



Volvimos a montar en el autobús y en seguida se llega por la ladera del río Salado al Valle del Arco Iris en la cordillera de Domeyco, famoso por los colores de los cerros por encima de los 3000m de altitud. Es un camino de tierra en la ribera del río y entendimos porque esta excursión es susceptible de ser anulada en el momento que caen cuatro gotas.



La excursión consiste en un paseíto muy ligero por el camino marcado. Toda el agua que nos han hecho llevar en las indicaciones de la excursión nos la llevamos de vuelta a casa. Eduardo nos cuenta la abundancia de selenita, de color blanco, diferenciándolo de la sal existente en el valle de la Luna, a pesar de que los dos abundan en zonas áridas. El color verde se asocia a la oxidación del cobre y el rojo al hierro. Los guías se sabe bien los sitios de foto y se dedican a realizar las imágenes que demandamos los turistas.


En el camino de vuelta, por el río Salado, vimos burros y llamas desde el autobús.  Los burros fueron importados de Europa, pero ya forman parte de la fauna clásica.

Hacía calor a la vuelta y el conductor puso el aire acondicionado a toda pastilla, haciéndonos pasar mucho frío, algo habitual como comprobamos en el resto de los viajes. A las 12:30h estábamos de vuelta en la plazoleta de la Apacheta. Ya estábamos en la calle Caracoles y teníamos que buscar sitio para comer y casi sin querer nos encontramos con el Adobe.  Era más pronto que el día anterior y estaba más lleno. Otra vez buena música, me llevé dos trofeos para la lista 2026, “Djon Maya” de Víctor Démé y “The Truth” de Handsome Boy Modeling School. Durante la comida, al igual que el día anterior, tocó música tradicional un dúo en directo. Tomamos el menú del día que era una ensalada de salmón ahumado y filete rústico. Para beber ya empezaba a ser habitual la cerveza Austral. El camarero, brasileño, enseguida congenió, máxime siendo del Real Madrid.


Ya notábamos los efectos del desierto y la altitud, el sol verdaderamente abrasa y eso que ya es muy al final del verano austral, por lo que decidimos adquirir un gorro de montaña con alas grandes para Cris. Ya entrados en las compras y tras el éxito de las fotos nocturnas en el Vallecito el día anterior adquirimos un trípode para el iphone, una mala decisión ya que a las postre no lo usaríamos.

Volvimos al hostal Turipite a descansar. Se suponía que durante la noche no íbamos a pegar ojo, pero los nervios ante la proximidad de uno de los momentos álgidos del viaje no nos dejan dormir. El taxista que nos viene a buscar a las 18h para llevarnos a Spaceobs, también se llama Guillermo, el hombre tranquilo. Es de San Pedro de Atacama y nunca ha ido a Spaceobs. Guillermo del hostal le da indicaciones. Salimos para allá con Google Maps, esta vez por primera vez hacia el sur y nos lleva a la puerta equivocada de Spaceobs. Después de las indicaciones desde el interior, Guillermo nos mete bastante dentro y nos deja con el poco equipaje de un día.

En el edificio principal están Alain y Alejandra. Nos dan la bienvenida y nos dicen qué lodge es el nuestro. Alain se acaba de levantar y me pregunta si he hecho la lista para el tour, yo le digo que sí, pero que no es necesario hacerla caso y que quedo a su disposición en la observación. Lo de elegir este tour es porque era más largo, duraba toda la noche y habilitaba para ver todos los objetos disponibles a lo largo de la noche en el mes de marzo. Me comentó lo de ver el cometa que había descubierto C/2026 A1 MAPS y yo ya empecé a salivar.

Quedamos a las 20:30, así que nos fuimos a instalar a nuestro lodge, el número 2. De camino, vimos los telescopios visuales, los telescopios remotos y el resto de las instalaciones. Todo es tal y como aparece en la web, así que me resultó bastante familiar. El lodge es un sitio con todos los detalles, a Cris y a mí nos encantó. Salimos al patio/mirador y nos quedamos pasmados mirando al volcán Licancabur, al telescopio ALMA y al volcán Láscar que se encontraba en alerta naranja por temblores en ese momento.


En el lodge de lado había dos americanas. Una de ellas, Susanne, se presentó, hacía astrofoto en frente y tenía montado un refractor Askar a pocos metros, por lo que asumimos que por la noche tendríamos que andar a oscuras en el interior de las habitaciones. Nos contó los problemas que Había tenido para alimentar, ya que no es fácil subir baterías en los aviones. Al final compró un alargador y daba corriente desde el lodge. Era la tercera vez que venía a Spaceobs. Esa noche tenía pensado tirar a la Cruz del Sur, pero al día siguiente no nos cruzamos con ella por lo que no supimos que tal le fue.

Como cena tomamos el desayuno que nos había dejado Guillermo en el frigo del hostal más fruta que habíamos comprado el día anterior. Alain me dijo que me llevara los prismáticos, así que los preparé y los tuve colgados toda la noche, como una extensión de mi cuerpo. En seguida llegaron las 20:30h y fuimos para la zona de observación. Alain transportaba unos binoculares al lado del telescopio grande que puso a nuestra disposición mientras él preparaba todo.




Los binoculares eran unos APM gordísimos, cada telescopio yo creo que era como mi ED80 y los oculares daban la sensación de ser carísimos. Como en ese momento ya volví a entrar en trance, al igual que la noche anterior, ni veía bien, ni me preocupé qué oculares eran, una cosa rara con lo que me gusta la instrumentación. Tenían un buscador láser y aunque nunca antes había usado uno, me resultó muy cómodo.

Empecé con M42 para probar algo fácil de encontrar y enseguida me fui a la droga dura, la gran nube de Magallanes es alucinante, la zona aledaña a la tarántula me dejó impactado. Cris dice que siempre le enseño borrones en el telescopio, pero esta vez todos los filamentos eran tan claros y evidentes que no tuvo más remedio que reconocer la belleza de la imagen. Creo que es un imprescindible visualizar NGC2070 a un aumento medio, te ayuda a ubicar en la cabeza la magnitud de lo que representa la nebulosa de la Tarántula y de cómo efectivamente es una fábrica gigante de estrellas.  Estuve dando vueltas unos minutos por la LMC y ya me di cuenta de que escudriñar toda la galaxia con esos prismáticos requiere mucho tiempo. La siguiente imagen es una composición de lo que recuerdo en los binoculares sin filtros de ningún tipo.


Pasamos a Eta Carinae, y en este caso la cosa perdió pegada, a los aumentos puestos, y que no sé cuáles eran, la imagen no era tan espectacular, así que nos fuimos a la pequeña nube de Magallanes, pero al estar algo baja y no ser completamente de noche no vimos gran cosa. Antes de que llegase Alain a por nosotros recuerdo los dos grandes cúmulos globulares, 47 Tucanae y Omega Centauri. Las imágenes son extraordinarias por comparación. Si yo apuntara a M13 con esos binoculares vería una pequeña mancha. Pude hacer la prueba al final de la noche, pero no se me ocurrió.

Antes de la sesión me acordé de lo que había aprendido leyendo las crónicas anteriores, pensar lo afortunado que era, por estar dónde estaba, por el cielo que tenía delante de mí y hacer lo que estaba a punto de empezar a hacer. ¡Estaba en el hemisferio Sur compartiéndolo con Cris! El único mérito realizado para llegar hasta este lugar soñado había sido desembolsar una cantidad no despreciable de dinero, pero la realidad es que, no nos habíamos decidido antes. Creo que la alegría y la emoción no se me fue a lo largo de toda la noche. Me entregué en cuerpo y alma a disfrutar de lo que me deparaba la actividad con un telescopio de 1150mm.

Alain tiene una personalidad arrolladora, tiene mucho sentido del humor. Más allá del diámetro del telescopio y del cielo de Atacama, compartir las horas de observación con un tipo tan excepcional fue una suerte tremenda. Además de Alain, Alejandra formó parte activa de la actividad, algo que nos sorprendió muy gratamente, son una pareja genial.

Durante esta primera parte Cris estuvo muy activa haciendo fotos, a mí no me daba ni para ir apuntando los objetos que Alain me iba mostrando, aunque creo no haber olvidado ninguno en esta crónica. Al igual que el día anterior, me olvidé de la luz zodiacal, el airglow y el Gegenschein. El telescopio tiene un Cedar con una Tablet de forma permanente. Alain se apoya bastante, mover a pulso este trasto requiere un esfuerzo físico importante.




Empezamos por el cometa C/2026 A1 MAPS. Alain nos contó su proyecto para la detección de asteroides y de que hay más personas trabajando. Nos dijo que el hecho de descubrirlo él fue casual y que coincidió que en ese momento era él quien miraba al monitor. El cometa no tenía la cola visible, pero se podía observar de forma clara, forma ovalada y luminosidad media. Es el único objeto en que el que cambiamos del Ethos 21 al 13. Tras volver al Ethos 21 se quedó durante el resto de la noche.

Lo siguiente fue barrer el oeste, lo que más pronto se iba a ocultar. Alain dirigió el teles hacia 47 Tucanae. En esta combinación óptica el cúmulo no entra del todo, con esta apertura la combinación de colores, nitidez y puntualidad eran apabullantes. Siempre pienso que los cúmulos globulares son imágenes muertas, las estrellas parecen congeladas como si fueran una imagen detenida en el tiempo esperando a que alguien pulse play.

A Alain le gusta comer solomillo todos los días. Le gustan las imágenes más vistosas, nada de mierdigalaxias, ni borrones tenues. Claro, yo alucinaba, me he pasado la vida intuyendo formas grises en medio de un fondo oscuro con ópticas cutres y cielos malos. Se dirigió a la nebulosa NGC 346 en Tucan, en la SMC. Este objeto me impresionó, no lo tenía en el radar y no estaba en mi lista. Se veía su forma asimétrica muy clara. Su diámetro aparente muy propicio para la configuración óptica.

El protocolo siempre fue que Alain ponía el objeto, yo iba primero y Cris después, intenté que Cris fuera delante y comprobar las sensaciones por adelantado, pero no hubo forma. Lo siguiente fue el plato fuerte de la noche, La Tarántula NGC2070. La primera imagen fue con filtro, a Alain le gusta mucho el UHC. Es algo sensacional, la percepción de tridimensionalidad, para mí, los filamentos de materia generadora de estrellas me daban la sensación de ser tuberías. Cris dijo que la tarántula se parecía a las imágenes que se muestran en los libros de papiroflexia.  Me di cuenta por los comentarios de Alain, que no se sabe por qué, pero hay personas que les ponen este objeto con este telescopio y no se caen de espaldas, incomprensible. Volvimos a mirar sin filtro y fui el único afortunado de volver a mirar una última vez con filtro y despedirme, este objeto ya no lo he vuelto a ver. Son las ventajas de ser “el motivado”. En esa sesión también fui el único en tener una de las fotos de Spaceobs, ha resultado ser una de las fotos paradigmáticas del viaje, que me ha venido muy bien para enseñar a la familia y los colegas. Ven la foto y creen entender por qué hay que mirar al cielo de noche.


Está claro que Alain ha trabajado el tema de las fotos, donde poner la cámara, la hora, la iluminación, es parte del negocio y realmente los resultados son muy buenos.

Era la hora de dejar el sur y mirar hacia el norte en la primera parte del tour. Alain seleccionó la planetaria roja en Lepus IC418. Como me queda al sur no tengo referencia desde el hemisferio norte para comparar, nunca la había visto antes. El rojo del borde, la estrella en el centro y parte de la estructura intermedia se aprecia sin dificultad, sin visiones periféricas ni escotópicas que valgan. Esta vez Cris no me podía decir que me lo invento todo.

Durante esta sesión Alain nos contó cómo había llegado hasta allí, es cierto que he podido comprobar que lo tiene todo descrito en su web. Él estudió fotografía y se dedicaba a ello con telescopios Schmidt. Terminó trabajando en Chile, pero el trabajo en los observatorios profesionales le parecía duro y aburrido. Conoció a Alejandra y emprendieron la tarea de vivir de su afición.

Estando por la zona norte, Alain apuntó a Sirio para que viera como es una estrella potente con un telescopio de envergadura. Tuve que haberme puesto las gafas del eclipse antes, que chorretón de luz y que pedazo de diámetro tiene a esos aumentos.


De ahí se fue a la gran nebulosa de Orion. No cabe duda de que se veía muy bien el trapecio, las alas, la nebulosa de Mairan y el corredor. Sin más, aunque es un objeto colosal, no me pareció nada diferencial con respecto a lo que veo de esta nebulosa con mi 16”. Sí qué recuerdo hablar con Alain de que no sabía por qué se le llama del corredor cuando a mí sí que se me parece a un muñeco corriendo.

De ahí hacia Alnitak, la nebulosa del caballo Barnard 33 sobre IC434. Tenía muchas expectativas sobre este objeto que tantas veces se me ha resistido en el hemisferio norte. Con el filtro H beta en ristre, Alain se esforzaba por explicarme exactamente dónde estaba en el ocular, pero yo lo veía sin dificultad, estaba en mi prime, no se me resistía nada. Cris esta vez no lo consiguió ver. Es una de las cosas que tengo en el haber de esta noche mágica.

Con esto Alain daba por concluida la primera sesión y quedaba con nosotros a la 1:00h para continuar después de que terminara con otro tour. Ya mientras nosotros estábamos observando había un tour en paralelo y oíamos las explicaciones del guía. No recuerdo que hora era, pero Cris y yo nos fuimos al lodge, entrando al baño y moviéndonos a oscuras, para no fastidiar la sesión de foto de nuestras vecinas, y nos echamos un rato a dormir, despertador mediante.

Cuando volvimos a la 1:00h Alain estaba hablando con un grupo reducido sobre la materia y el universo, todo muy profundo. Al oírnos se dio cuenta de que en ese momento no había comido nada y nos encomendó la tarea de ir visitando Eta Carinae mientras él ponía sus cosas en orden. En ese momento llegó Alejandra y le relevó. Creo que es acertado no dejar mover el telescopio a las personas que no forman parte del personal. Nos contaron varios accidentes que habían tenido, oculares que terminan en el suelo desde dos o tres metros o golpes al telescopio con la escalera. Alejandra tiene bastante destreza utilizando este telescopio, se bloqueó la tablet del Cedar y encontró los objetos sin dificultad, sin la ayuda de elementos electrónicos.

Empezamos por Eta Carinae. El color del homúnculo con este telescopio es asombroso, se le distingue perfectamente los detalles. La vista de este objeto con este telescopio supera con creces a cualquier foto de larga exposición con los Seestar actuales. La nebulosa alrededor es brutal e inmensa. Mueves el telescopio y no paras de ver cúmulos en las estructuras de la nebulosa.

El siguiente objeto fue el Joyero, aquí sí que puedo decir que este pedazo de telescopio le da un plus, a esos aumentos y con esa apertura la imagen de este cúmulo es sensacional. No hay comparación con la imagen en un C8 que vi dos días después, la imagen a 1125mm de apertura es muchísimo mejor.

La siguiente parada fue Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano al sol, de las tres estrellas yo vi dos sin dificultad, Rigil Centaurus y Alfa Centauri B, ambas bien brillantes y hermosas en ese pedazo de canuto.

Alejandra nos llevó después a M51. No cabe duda de que ese telescopio la resuelve fenomenal, pero estaba al norte en las inmediaciones de San Pedro de Artacama y para mi gusto este pedazo de objeto quedó algo deslucido. Yo me atrevería a decir que con mi 16” lo he visto mejor. Las estructuras espirales se veían sin dificultad, pero algo atenuadas por la posición en el horizonte.

Tras esto apuntó al triplete de Leo. La pupila de salida de la configuración, con esa apertura descomunal hacen que las galaxias se vean muy contrastadas. Dentro de los del hemisferio norte este objeto me sorprendió para bien. Las tres galaxias no entran en el campo, pero es fácil moverte de una a otra.

En este periodo Alejandra nos contó su punto de vista sobre Spaceobs, de cómo vive ella la pasión por la astronomía. Dice no gustarle tanto como a Alain, pero en el fondo se nota su entusiasmo y no puede ocultar su orgullo por el cielo de Atacama.

En este punto Alain volvió y nos hizo examen de lo que habíamos hecho y enseguida vio que habíamos pasado por un par de elementos esenciales, Eta Carinae con filtro y Becrux. Pero antes de ponernos a ello Alejandra nos contó lo que sabía de astrofotografía con móvil, del que se puede sacar partido. Maneja Samsung, con Android, como yo, y me indicó un programa del que se pueden obtener las fotos el raw, una lástima no haberla tenida instalado antes. Aprovechando que ya había salido la constelación oscura Yacana, la llama Celestial, hicimos alguna foto con el móvil. La foto de la izquierda está hecha con mi Samsung 30s apoyado por Alejandra en algún lugar de Spaceobs. La de la derecha está hecha por Cris 2s, a pulso con el iphone ambas f/1.9 a ISO 3200 y 6400 respectivamente.



Volvimos al lío con Eta Carinae, el Homúnculo en NGC3372 con y sin filtro. El homúnculo se vuelve verdoso con filtro, pero la nebulosa mejora de un modo brutal. El grado de tridimensionalidad que adquiere la nebulosa en toda su extensión te hace sumergirte en algo parecido a una discoteca años atrás cuando todo el mundo fumaba, pero respirando sano. Alain nos contó que en la sesión que había tenido entre las dos nuestras, no le habían demandado mirar por el telescopio apenas y se había pasado el tiempo hablando sobre temas profundos de materia y universo. Nos contó que tiró a Júpiter y no vio gran cosa por el seeing por lo que con nosotros ni lo intentó.



Con todas las nebulosas oscuras en el cielo desenfundé mis Kowa 8x42. Mientras Alain buscaba o Cris se ponía en el ocular del telescopio grande. Yo no podía dejar de maravillarme con la vía láctea. Ya había podido observar el día anterior lo bien que rendían los prismáticos en el saco de carbón y como contrastaba con el fondo de la vía láctea. Al ser más tarde, con la llama visible al completo el espectáculo era mayor. En ese momento sí que eché de menos desenfundar el móvil y ponerme a identificar con Stellarium, pero tampoco se puede estar a todo, o setas o Rolex.

La siguiente estación fue Becrux, beta crucis o Mimosa. La gran atracción es el color de la estrella de carbono a su lado, el rubí. La intensidad de los colores en este telescopio es uno de sus puntos fuertes. Al igual que pasaba en el joyero, la calidad de la imagen mostrada es insuperable.

Luego nos tocaba el gran cúmulo globular, Omega Centauri. No cabe duda de que es tremendo, por supuesto que no cabía el campo en el Ethos 21. No sé si estaba condicionado por el orden, pero me había gustado más 47 Tucanae, quizás porque tiene más colores. Igual no le dediqué todo el tiempo que se merecía. Tenía muchas expectativas y me quedo con la idea de no haberle sacado todo el jugo.

La siguiente propuesta de Alain era la Cheesburguer. Al principio no le entendía, ya habíamos visitado la galaxia de la hamburguesa en Leo y no sabía a qué se refería. Según comenzó la descripción ya entendí que se refería a Centauro A, algo que podía haber inferido por la proximidad de la posición del telescopio. Este es un objeto que en este telescopio luce muchísimo, es tal y como se ve en las fotos. Es una pasada tanto por la belleza de la imagen como por saber que tienes una radiogalaxia de tal envergadura delante de ti.

En el siguiente objeto Alain me volvió a sorprender, aunque a posteriori he comprobado que estando en esa zona del cielo es de cajón ir a ese objeto, NGC4945. Es una galaxia alargada que ocupaba prácticamente el ocular entero. Le comenté a Alain que me recordaba mucho en visual a la galaxia del Escultor. Esta sí que la disfruté.

En ese momento llegó Alejandra con bebidas calientes. Cris jamás bebe Cola Cao, pero en ese momento le supo a gloria. Alejandra nos contó que, en Chile, Cola Cao es de los mejores cacaos. Nos preguntó por nuestros planes al día siguiente y como no nos íbamos a volver a ver nos despedimos.

El último objeto de la zona sur, en Centauro, fue la nebulosa más azul NGC3918 que otros llaman el sureño. El color azul era muy intenso, aunque su diámetro aparente era muy pequeño a pesar de toda la distancia focal del telescopio. Si que pude observar detalles en el interior. Pensándolo ahora, igual teníamos que haber intentado cambiar al Ethos 13mm.

En este punto Alain tenía que decidir si nos enseñaba el Casco de Thor y nos emplazaba a las 5:00 AM o continuar del tirón. Su primera intención era dividir la sesión y convocarnos hasta el final de la noche. Nos contó que este telescopio tiene un problema con los objetos que están en el cénit. Por un lado, le pasa lo mismo que al resto de dobsons, y es que girar en azimut cerca del cénit supone un movimiento de torsión sin tener brazo para generar par y eso en este telescopio supone que se necesita mucha fuerza. Además, la escalera que se utiliza tiene varias protecciones de seguridad para no volcar, y no es posible que esté cerca del ocular cuando el telescopio está vertical. Es por ello por lo que a Alain le conviene esperar un poco más y observar los objetos pendientes con la noche algo más avanzada.

En cualquier caso, Alain dirigió el telescopio al Casco de Thor NGC2359. Ya habíamos hablado a lo largo de la noche Alain y yo sobre las preferencias de filtros. A él, le gustan los filtros menos restrictivos y con más ancho de banda, tipo CLS. A mí, por otro lado, me suelen gustar más las imágenes de los filtros OIII con paso muy estrecho. Con este objeto probamos ambos filtros. En este objeto me pareció que sí que hay un salto de calidad entre lo que se puede ver en el hemisferio norte con las aperturas de aficionado y en Atacama con el 1125mm. Para empezar, se ve bien grande con una claridad y una definición excelentes. En cuanto a lo del filtro pues por supuesto que el restrictivo en mi opinión con ese pedazo de pupila de salida. No recuerdo haber visto una foto que supere lo que vi por ese ocular con este objeto.

Durante el tiempo que estuvimos haciendo pruebas con los filtros Alain debió de pensar que el centro galáctico ya estaba lo suficientemente alto para solapar la siguiente sesión. Alain entonces se dirigió a M83, pasó por la constelación de Hydra antes de moverse al Cuervo, no hay duda de que el recorrido está muy bien diseñado para no andar moviendo los kilos de este telescopio de manera innecesaria. Esta galaxia fue una de las tapadas, el molinillo austral, qué cosa tan bonita, los brazos mostraban infinidad de detalles, perfectamente definidos y filamentosos. Como estaba muy en el cénit Cris no llegaba desde la escalera al ocular (fue el único objeto que no vio) así que sólo yo estuve mirando. Ni en las mejores noches en las que yo haya podido mirar a M101 o M33 yo he podido ver algo similar, me encantó.

De allí a M104, condiciones óptimas situación óptima, así que galaxión. Uno puede coger cualquier foto del Hubble y sin exagerar, no hay gran diferencia con respecto a lo que se ve por ese cañón.

Antes de pasar al centro galáctico tuvimos otra sesión fotográfica, cortesía de Alain, por lo que no puedo de dejar poner las fotos. No sé los parámetros, pero sobre 30s de exposición con iluminación del primer plano.






El primer objeto en la zona de Sagitario fue M8, con y sin filtro. Este objeto tiene gracia sin filtro por el cúmulo abierto. El campo no entra en el ocular, pero estaba bastante cómodo mover el telescopio a esa altura y eso no fue un problema. Con filtro me volvió la sensación de tridimensionalidad como en Eta Carinae. Este objeto lo he visto muchas veces y aunque es sensacional la ganancia por apertura y claridad del cielo no me pareció demasiada por comparación. Este objeto también lo vimos con los binoculares, al caber entero te da una perspectiva de lo que representa. Aprovechando la orientación Alain movió los binoculares a M6, cúmulo mariposa, muy chulo a esos aumentos.

En ese rato Alain nos contó la historia de esta joya de telescopio, me partía de la risa, ¡lo compró por ebay! Dice que preguntó y miró mucho antes de adquirirlo y que se asesoró debidamente. Luego tuvo que diseñar la estructura y dice que durante mucho tiempo le supuso mucho trabajo con conocidos y amigos que le ayudaron. Este telescopio no es un ultralight precisamente, y para mover las piezas se necesitan máquinas. También nos contó que habían contactado con él unos australianos que dicen tener un espejo más grande. Para contrarrestar, ya está trabajando en un telescopio de 1500mm. Me dijo que cuando lo termine ya tengo excusa para volver, nada me gustaría más. Alain dice que ha probado equipos de mayor apertura en visual pero que metro y medio es el tope por encima del cual ya no ganas nada.

Luego pasamos a M20, la nebulosa trífida, con y sin filtro, aquí, al contrario que con M8 me vi sorprendido. Sí que me pareció una notable diferencia a lo que suelo ver. Para empezar la resolución de las estrellas del centro perfecta. Luego estoy acostumbrado a ver muy poco sin filtro y aquí veía tanto la parte de emisión como la de reflexión. Con filtro todo ganó contraste y me pareció alucinante.

M17 es un objeto tan brutal y brillante que, aunque pases a estos cielos y con esta apertura las mejoras son mínimas. Sin duda muy espectacular, no recuerdo ver con claridad la parte curvada de la letra omega.

Después pasamos a M16. Más allá del cúmulo abierto y la zona de emisión, Alain incidía en que tratase de ver la parte oscura de la zona de los pilares de la creación, me decía que tenía que ver una U. Parafraseando a Jorge Valdano “La astronomía visual es un estado de ánimo” y yo estaba a tope de rodopsina. A mí me pareció ver los dos dedos más el tercer dedo fino. No sé si lo vi o lo quise ver o si la foto icónica del Hubble la he visto tantas veces que mi cerebro extrapola. Nunca me imaginé que vería los pilares de la creación en visual.

Yo seguía con los Kowa en los tiempos muertos, y cómo lo disfruté, yo diría que los grandes objetos de Sagitario y Escorpio era capaz de verlos a simple vista y eso no lo recuerdo en los cielos por los que suelo mirar. Me encantó identificar todo y ver lo que era capaz de ver con unos simples prismáticos. De aquella noche algo que no olvidaré son los alrededores de Antares y en concreto la zona de Rho Ophiucci. Siempre fue una zona cuya zona de colores me resultaba muy vistosa en las fotos, el amarillo de Antares, el azul de Rho, el rojo de las zonas de emisión y el marrón de los objetos oscuros. Pongo la imagen de la zona que aparece en la Wikipedia, no he encontrado en la web un dibujo astronómico parecido a lo que yo veía. Barnard 44 y Barnard 45 los veía con una nitidez y un contraste fantástico, ¡ni yo mismo me lo creía!


A pesar de que congeniamos muy bien con Alain durante toda la noche, nos consideró clientes en todo momento. No permitió que le ayudásemos a cargar nada y sólo al final de la noche se dirigió a Cris por su hipocorístico. Lideró el tour con una profesionalidad exquisita, tratando de agradar en todo momento con un afán incansable de no dejarse nada y que tuviéramos una visión del cielo con este telescopio lo más completa posible.

Lo siguiente fue NGC 6520 y B86, la gota de tinta en Sagitario. Nos comentó Alain que en esta imagen uno puede observar estrellas en las distintas fases de la vida estelar. Este es un objeto que yo suelo mirar en verano y aquí sí, en Atacama la imagen gana muchísimo. No digo que la óptica no tenga que ver, pero en las zonas oscura que requieren de contraste manda el cielo y la noche estaba increíble.

Alain se dirigió al pequeño fantasma NGC6369 en Ofiuco. Aunque está en mi lista de objetos de cabecera del verano boreal, nunca lo había visto, ni Alain tampoco. Es un objeto que he intentado alguna vez, pero no lo he encontrado. Alain tiró de Cedar y después de trastear un rato me dejó mirar a mí diciendo que no veía gran cosa. Yo me asomé al ocular y no había nada, mi reacción automática fue mover el Dobson hasta que apareció algo, que era una planetaria bien chula y hermosa. Alain volvió al ocular y reconoció que él no la había encontrado a la primera, ¡azucarillo para Óscar!, son las pequeñas tonterías que me hacen feliz.

Alain se fue a un objeto espectacular que tampoco había visto antes. Desde mis ubicaciones habituales en el hemisferio norte queda bajísimo en el horizonte y es una zona que no me planteo. El objeto es la nebulosa del insecto (Bug nebula) NGC6302. En este cielo y con este telescopio las nubes de polvo y gas contrastan estupendamente. Es una planetaria bastante singular y tiene un tamaño aparente de 3 minutos de arco, unas cinco veces más grande que la nebulosa del pequeño fantasma, por ejemplo.

Muy cerquita está la pata de gato, NGC6334. A Alain, igual que a Cris, este objeto le parece de segunda división. Ninguno de los dos veía la pata de ningún animal. Sin embargo, a mí me pareció fabuloso, tenue pero tal cual mostraba Stellarium, esta nebulosa de emisión. Yo esto lo achaco a que me he pasado gran parte de mi vida comiendo mortadela en esto de la astronomía visual y cualquier cosa me parece ya jamón ibérico. Los que no han conocido o ya no se acuerdan cómo era la mortadela, si el jamón no es 100% de raza ibérica protestan. Yo veía las distintas partes de la pata bien diferenciadas y contrastadas.

Ya estábamos llegando al final de la sesión y Alain llevó el telescopio a un objeto conocido para mí, la planetaria IC1295 a unos 3300 años muy cerca del cúmulo globular NGC6712 a más de 26000 años luz. La casualidad ha hecho que visualmente aparezcan muy juntos y que la planetaria parezca que forma parte de las estrellas más lejanas del cúmulo. Con esta óptica y el cielo de Atacama, ambos objetos se veían sin dificultad con y sin filtro. En ambos casos se veía el color verdoso de la planetaria (con filtro eso tiene menos mérito). Con filtro aparecían los detalles de la planetaria, aunque desaparecían estrellas por lo que en conjunto me gustó más la imagen sin filtro.

Y con esto llegamos al último objeto. No sé si Alain lo tenía planeado o fue fruto de mi interés durante la conversación a lo largo de la noche, las Antenas NGC4038 y NGC4039, volvimos a la constelación del Cuervo. Él nos decía que es un objeto poco espectacular. En mi Dobson de 16” desde los cielos en los que me muevo no está mal, es literalmente un churro. Lo que había por ese ocular era algo más que digno, las galaxias aparecían mucho más brillantes y mejor definidas de lo que yo me habría podido imaginar. No fui capaz de diferenciar estructuras internas, a lo mejor a esas alturas de la noche ya estaba cansado. Les pasa a estas galaxias como a M51, la apertura y el buen cielo lo mejora, y mejora mucho, pero con las fotos no compite y a veces nos frustra.

Pasadas las 4:30h ayudamos a Alain a resguardar el telescopio, empujando la caseta que va sobre rueda. En realidad, no fue nada porque los raíles van finos, pero para una persona sola el mecanismo puede desequilibrarse y resulta algo más costoso. Nos despedimos de Alain puesto que sabíamos que al día siguiente no nos veríamos. Él por su parte tenía pensado ir a la zona en donde desarrolla su proyecto de detección de asteroides.

Nos fuimos hacia el lodge con la clara idea de que había sido una noche muy especial. Echamos el último un vistazo al cielo con y sin prismáticos y nos fuimos a dormir, por supuesto, todo a oscuras.

« Últ. modif.: Mié, 27 May 2026, 04:43 UTC por lómbido »
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« respuesta #6 : Mié, 27 May 2026, 19:34 UTC »

Día 5 - 18 de marzo, SpaceObs, valle de la Luna

Viajar es sentirse poeta,
es escribir una carta,
es querer abrazar


Al día siguiente no teníamos actividad programada por la mañana. No sabíamos cómo iba a haber ido la noche y pensábamos haber dormido hasta tarde pero un poco antes de las 10h ya teníamos los ojos abiertos. Nos    despertamos con las mejores vistas posibles y la cama debidamente orientada hacia la ventana. La cocina estaba completamente equipada y pudimos hacernos un café, una infusión y hacer tostadas, que junto con lo que nos quedaba de fruta nos permitió desayunar dignamente.

El baño, tenía su ventana al mismo lado que la habitación por lo que ¡nos duchamos mirando al Licancabur!  Después volvimos a salir al patio a terminar de disfrutar de las vistas de Spaceobs. En la siguiente imagen al inmisericorde sol del desierto de Atacama se ve el astrógrafo y el cable de alimentación de nuestras vecinas junto con los paisajes más impactantes.


Había sido una de las noches más grandes que recuerdo, pero no había tiempo de digerirlo y la agenda de actividades no daba tregua. Guillermo el taxista vino a por nosotros a llevarnos de vuelta al hostal Turipite. Preparamos la ropa de la colada y la llevamos a la lavandería de la calle Caracoles, al lado de la plaza de la Apacheta. Ese día no habíamos pedido desayuno en el hostal, así que tocaba buscar sitio para comer. Cris encontró un sitio con buenas opiniones en internet, chiquitín, muy típico y económico, restaurante “La Troja Atacameña”. Tenía una terraza chulísima, Cris tiene buen olfato para encontrar sitios con encanto. Un menú de 8000CLP, pedimos la ensalada y la empanada de primero y tortilla de verduras y pollo con salsa de champiñón acompañado de arroz y puré rosa, la verdad es que lo disfrutamos mucho. Colores poco usuales en nuestras latitudes.


Esta vez no me llevé ningún trofeo para la lista de 2026 pero no dejó de sonar música que yo escuchaba a finales de los ochenta, el álbum en directo Alchemy de Dire Straits. Teníamos poco tiempo para volver al hotel y que nos recogiese, esta vez sí, un autobús de Layana Travel, para comenzar nuestra visita guiada al valle de la Luna.


Nuestra guía se llamaba Andrea, chilena, y me hacía gracia su manera de dirigirse a los viajeros, ”Queridos, queridas”. El autobús paró a la entrada, donde se compran las entradas, que es donde están hechas las fotos previas. El valle de la luna está bastante intervenido por las autoridades chilenas y la visita está muy acotada. Supongo que es apropiado para la conservación del parque, pero resulta encorsetado para el turista. Lo primero que hicimos fue ir al corazón de la parte visitable, las tres Marías, unas formaciones rocosas esculpidas por millones de años de erosión causada por el viento y la sal del desierto. También llamadas “Los Vigilantes”, están compuestas principalmente de granito, cuarzo y arcilla.


Luego dimos la vuelta a la gran duna, un paseo muy corto con parada obligada en los sitios de las fotos. Los guías esto se lo saben bien.


Tras el paseo traté de jugar a identificar desde donde estaba hecha la foto del que había sido el fondo de pantalla en el ordenador de mi trabajo durante mucho tiempo.


Me quedaba claro que iba a ser imposible verlo igual puesto que había elegido ir con luna nueva. Mi mejor apreciación es que el punto de vista está en la zona del vehículo que hay en la siguiente foto.


Cuando salimos del valle nos llevaron a tomar el aperitivo al valle de marte, mesita, mantel y viandas, eso se lo tienen bien estudiado, pisco sour y el viajero contento.


Tras el aperitivo atardecer en el mirador de Ckari.


De vuelta a San Pedro llegamos a las 20h, a la hora límite de cierre de la Franchutería. Nuestros amigos bolivianos nos habían hablado auténticas maravillas de este sitio. Como ya no se podía tomar nada en la terraza nos cogimos un croissant mixto y pedazo de sándwich vegetal para llevar que nos comimos en Turipite.

Empleamos un rato para cargar móviles y baterías de la cámara y nos fuimos a dormir que la excursión del día siguiente de los geysers del Tatio empezaba temprano. La noche anterior apenas habíamos dormido en Spaceobs.


« Últ. modif.: Jue, 28 May 2026, 05:30 UTC por lómbido »
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« respuesta #7 : Jue, 28 May 2026, 13:48 UTC »

Día 6 - 19 de marzo, geysers del Tatio, ruta de los salares y tour astronómico

Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma
es dejarse besar.


La excursión comenzaba a las 4:30h. Nuestra guía de Layana Tours, Carolina, empezó a hacer sonar el móvil a las 4:00h creando un grupo de WhatsApp. Estuvimos 20 minutos de ruta por los hoteles de San Pedro de Atacama y partimos hacia los geysers. Carolina nos informó de que el camino cada vez iría empeorando y que el minibús a tramos se tendría que salir de la carretera porque está en malas condiciones. El conductor nos llevó con la música a toda pastilla, Queens of the Stone Age, Pearl Jam, Mother Love Bone y más musicote de madrugada. A las 7h de la mañana estábamos a la entrada del parque. Hacía un frío que pelaba.


El Tatio (del kunza Tata-iu), que significa 'el abuelo que llora' es un campo de géiseres ubicado en los montes andinos del norte de Chile, en la Región de Antofagasta, a unos 4200 m de altitud. Es el grupo más grande de géiseres del hemisferio sur y el tercero más grande del mundo, tras Yellowstone (Estados Unidos) y la reserva natural Kronotski (Rusia).


Presentan a tempranas horas de la mañana una impresionante actividad de fumarolas de vapor producidas por las altas temperaturas de sus acuosos cráteres. Se encuentra rodeado por cerros que alcanzan los 5900 metros de altura. Aproximadamente entre las 06:00 y 07:00 horas se produce la máxima expresión de estas fumarolas de vapor y agua con temperaturas que alcanzan los 85°C, y que emergen de la tierra con fuerza llegando a alturas aproximadas entre los 7 y 8 m.


El lugar también cuenta con pozas de agua termal, encostradas con depósitos minerales. La última parte de la visita es el geyser “El asesino”, en donde murió por accidente una decena de visitantes antes de la reforma del gobierno chileno.


Tras la visita tocaba desayuno en frente de los geysers. De nuevo tostada de palta, huevos revueltos y algo que llaman café.



Carolina es chilena y tiene un novio de Valencia, conocía España a las mil maravillas. Le preguntamos por la música al conductor. A Carolina también le gusta la música de principios de los noventa. Después de los geysers volvimos, ya de día. Vimos el estado de la carretera y por dónde metía el conductor el minibús, una locura. A la vuelta hicimos una parada en un mirador antes de llegar al pueblo de Machuca, en donde también paramos para quien quisiese comprar brochetas de llama. Acabábamos de desayunar y no nos apeteció.

Salimos de Machuca y fuimos al humeral con el mismo nombre que hay a pocos kilómetros. Los carabineros nos tuvieron retenidos 20 minutos antes de dejarnos pasar aguardando que pasaran los turismos. Vimos algunas aves, entre ellas flamencos chilenos.

Nos montamos en el autobús y de vuelta a la plaza de la Apacheta. Como la lavandería quedaba al lado fuimos a recoger la ropa. La lavandería es un sitio muy pintoresco, muy alejado del concepto que tenemos en la gran ciudad. Las prendas se secan al aire del desierto como se puede ver en las fotos siguientes, ambas en el recinto interior. Hay que reconocer que la ropa quedó bien limpia, fueron muy eficaces.


Ese día comimos en el hostal el desayuno que Guillermo nos había dejado en la nevera. No tuvimos mucho tiempo así que nos dimos crema, nos pusimos el bañador y al rato la mismísima Carolina volvió a crear un grupo de WhatsApp para la excursión de por la tarde. Éramos pocos y no dimos muchas vueltas por los hoteles. Fuimos en dirección sur en la misma dirección que Spaceobs directos a la laguna Cejar. Fue divertidísimo y una sorpresa lo de bañarse en un agua tan salada.


Como habíamos salido pronto después de comer nuestro grupo fue el primero y tuvimos la laguna para nosotros solos. En la siguiente foto da la sensación de que estuviéramos apoyados en un agua poco profunda pero no, es el principio de Arquímedes el que tira de nosotros para arriba. Lo tienen muy controlado y regulado, cobro de entradas, horarios, zonas marcadas y duchas.

Después fuimos a Ojos del salar, dos pozos de agua dulce en la zona exterior del salar de Atacama. En realidad, son simplemente dos pozos de unos 30m de diámetro en donde el atractivo está en conseguir hacerse la foto con el reflejo y la cadena de volcanes al fondo. Cris y yo fuimos bastante aventajados y nos sincronizamos con un salto en el aire sobre el segundo intento.  A pesar de que el terreno tiene bastante sal no es realmente el epicentro del salar en donde la capa de sal es mucho más gruesa que en esta zona en la que se ven muchos claros y algo de vegetación.


Nos montamos en el minibús y fuimos a la laguna de Tebenquinche que en las zonas donde no tenía agua era blanca.

La laguna comprende un área aproximada de 1300 hectáreas y es con ello una de las mayores lagunas salobres del salar. Es alimentada por afloramientos permanentes que permiten una biodiversidad en extremas condiciones climáticas. Entre ellos hay ecosistemas microbianos extremófilos como biofilms, tapetes, fitomicrobialitos y evaporitas que soportan condiciones de alcalinidad, salinidad y radiación ultravioleta extremas. Su estudio permite observar las condiciones que existían en la naturaleza primitiva y contiene información valiosa para entender procesos ocurridos en escala geológica. En el grupo había una pareja de Usuhaia con su hija preadolescente y tuvimos un interesante debate. Carolina pensaba que los extremófilos habían venido del espacio y habían dado origen a la vida en nuestro planeta.


Después el aperitivo al lado del minibús, más pisco sour y de vuelta a la Apacheta.

Llevamos las cosas mojadas del baño en laguna Cejar a Turipite. Una vez duchados teníamos una decisión que tomar, cenar en San Pedro de Atacama y disfrutar del ambiente o buscar excursión nocturna. Cris se compadeció de mí y decidió ir adelante con más astronomía, con la condición de que no me pasase de listo y no abriese el pico en la actividad mientras campaba a mis anchas con los prismáticos. Era un poco tarde ya, sobre las 19h y teníamos que encontrar algo que suele empezar sobre las 21h. Buscamos por internet e intentamos contratar con una empresa llamada Hoiri Atacama, fue imposible, estaba completo. Nos dimos cuenta de que con las empresas que tenían buena pinta no iba a ser posible así que llamamos a Layana Travel y sí que tenían hueco con la empresa Northern Chile Tours. Fuimos a la oficina a pagar y de ahí llegamos a mercado que sale de la plaza, en donde compramos un mantel hecho a mano.


Tuvimos el tiempo justo para cenar un sándwich con un jugo en Caracoles, en la cafetería Pimiento. A las 21h una pickup Ford en plaza de la Apacheta nos llevó hacia el sur, pasado Spaceobs y bastante alejado de la carretera principal, cerca de Andes Art Foundation, un sitio bastante oscuro.

El modus operandi de esta empresa es dividir el grupo en dos, de sobre unas veinte personas cada uno, los que hablan español y los que hablan inglés. Nos subieron por una duna y a mi grupo nos dirigieron a una zona de observación en donde había tres telescopios. Había unos palés formando un círculo, con mantas y cojines para que los clientes se pudiesen tumbar mientras observaban. He de reconocer que el entorno y el cielo eran muy bonitos. Se ve que esta empresa tiene muy mecanizado el proceso y nos iban dirigiendo a todos con los punteros láser como las linternas tácticas que utilizan los guardias civiles para dirigir el tráfico.

Yo había trasteado por internet y ya sabía de antemano que los telescopios no eran para tirar cohetes, un C8, un Newton 150/700 y un Seestar. La persona que nos dio la charla se dirigió a estos equipos como “de última generación”, pero bueno yo respiré hondo me acomodé en mi sitio y me puse a lo mío con los prismáticos. Sabía que cuando llegase a volver el cielo austral en Iguazú la luna estaría muy iluminada, por lo que esta excursión era en realidad una despedida de él, tenía que volver a verlo y llenar mi cerebro de esas imágenes.

Hay que reconocer que la charla la tenía muy bien trabajada, usando como hilo conductor la frase de Carl Sagan “somos polvo de estrellas”. Nos fue describiendo los objetos más importantes con un puntero láser que debía tener la potencia de una central nuclear. Lo movía mucho y muy rápido, a mí me entraba en el campo de los prismáticos a cada momento. La charla me recordaba a cuando yo he tenido que hacer presentaciones de un tema muy técnico. El objetivo no es hacer que el público entienda algo sobre la materia de la ponencia, sino en contarles algo que lo puedan seguir y les haga creer que han entendido algo. Cris me dijo que le había encantado y que por fin había entendido muchas de las constelaciones que no ve cuando se las explico yo. Me quedó manifiestamente claro que mis dotes pedagógicas son muy limitadas.

Tras unos diez minutos de charla nos repartieron entre los tres telescopios. Usaban los punteros láser con mucha soltura, les daba lo mismo dirigirlos a los pies que a los ojos, unos inconscientes. Yo a partir de ese momento, cuando hablaba con Cris me refería a ellos como “los terroristas del puntero láser”. A mí, lo primero que me tocó ver fue Júpiter en el C8. No había mal seeing y se veía bien. Cris me ha repetido después que ha sido el mejor Júpiter que ha visto jamás. No me lo puedo creer, nadie es profeta en su tierra, yo he tenido noches de mejor seeing y a Cris le he enseñado Júpiter mucho mejores, con más aumentos, eclipses de sus satélites, la gran mancha roja, con oculares pata negra y con telescopios iguales y más potentes.

El siguiente objeto que me tocó fue Omega Centauri en el Newton. Tenía su gracia verlo entero, a muchos menos aumentos que en el telescopio de Spaceobs. No salía de mi asombro cuando el personal me indicaba hacia el ocular con luz blanca por donde tenía que mirar, ni adaptación a la oscuridad ni nada. O bien me dejaban ciego con el puntero láser o me fastidiaban la adaptación con la linterna blanca. Lo siguiente que me tocó fue ir a ver el Seestar. No me lo podía creer, me había hecho un cerro de kilómetros para llegar a un cielo increíble y me estaban enseñando cómo funcionaba este cacharro, que para el orador le parecía, no ya de última generación, sino el telescopio del futuro, ¡qué desastre! Estaba tirando a Eta Carinae y al día siguiente nos envió esta foto junto a otras de la luna, Júpiter y Omega Centauri. Creo que procede ponerla y comparar con lo que se ve por el telescopio de Spaceobs, pues bien, hay objetos que en visual no pueden competir con algunas fotos, pero en este caso es al revés, esta foto no puede competir, ni de lejos, con lo que se ve en visual, al menos con un telescopio grande. Igual la comparación puede resultar tramposa, la peor foto con el mejor telescopio visual, pero es la que yo puedo hacer.


Lo que me quedaba por ver en un telescopio visual fue el Joyero con el C8, ni que decir tiene que es un objeto que no es comparable con lo que se ve por el telescopio de Spaceobs. No sabría decir qué ocular había puesto, pero ni el color, ni la capacidad de resolución ni la corrección del campo se parecían.

Yo no daba crédito, esto ya se terminaba, ¡no iban a poner la Tarántula! Todos los que estaban allí del hemisferio norte se iban a quedar sin ver el objeto más espectacular del cielo, que está en el hemisferio sur, pero da igual, ellos no lo sabían. No solo eso, los asistentes estaban contentísimos con todo lo que habían visto, podrían volver a sus casas y contar que habían tenido la oportunidad de maravillarse ante la inmensidad del cielo de Atacama, el cual habían escudriñado con telescopios de última generación. Yo, sin embargo, vuelvo que doy palmas con las orejas de todo lo que he visto, pero me consta que no he podido ver más que una pequeñísima parte de todo lo que se puede. Además, en las tres noches de observación se me olvidó mirar la luz zodiacal, el Gegenschein o el airglow, se quedan para la próxima.

Tras terminar la observación nos intercambiamos por el grupo de habla inglesa y fuimos a hacernos las fotos, lo más importante, hay que demostrar a los demás que efectivamente uno ha estado viendo el cielo en Atacama. Más o menos diría que la observación duró media hora, al igual que la sesión fotográfica. Las fotos me parecen de no mucha calidad, no sé que procesado aplican antes de enviarlas. Al menos nos permitieron ver el cielo mientras esperábamos nuestro turno sin interferencia de los punteros láser.


Tras la sesión de fotos nos unimos los dos grupos y llegaba lo más importante, el aperitivo, con pisco sour por supuesto. Está claro que para que la actividad tenga éxito comercial, hay que dar de comer y beber a los asistentes Estuvimos hablando con una chica de Barcelona y un chico de Buenos Aires, cada uno de sus viajes y lo que los había llevado hasta la actividad. Tanto a Cris como a ellos dos la actividad les pareció fantástica.

En mi opinión, la actividad se queda corta.  Me queda claro que en esto no solo no logro consenso, sino que mi opinión es muy minoritaria. Conseguir estar a 12000km de casa en un cielo espectacular sin luna y sin nubes no es una tarea fácil, y perder este preciado tiempo tomando pisco, algo que se puede hacer en cualquier momento, me parece una frivolidad. Es lo que toca, los astrónomos aficionados nos partimos la cara por divulgar, por defender la oscuridad del cielo, pero el mensaje no cala. A la gente o les pones a través de un telescopio la luna o un planeta o enseguida se aburren. No hay más ciego, que el que no quiere ver, y así en cuanto descubran una mina de litio al sur de San Pedro de Atacama, se acabó su cielo, el cual da la sensación de que se deteriora por días. Esta es quizás la parte del viaje que más siento no haber estado con mis hijos, la parte astronómica, igual el día que ellos decidan ir, ya no pueden hacerlo porque los cielos se han deteriorado.

Hay conocidos y familiares que me han preguntado por el precio de estas actividades. Ahora, ya de vuelta, y en frío creo que la experiencia en Spaceobs me ha resultado baratísima, sobre todo en comparación con esta última sesión astronómica. Creo que he sido muy afortunado, buen cielo, buen material y sobre todo guiado por dos excelentes personas apasionadas por la astronomía.

La misma furgoneta Ford nos llevaba de vuelta en la última noche en Atacama.

« Últ. modif.: Jue, 28 May 2026, 13:51 UTC por lómbido »
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astrocarlos

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« respuesta #8 : Jue, 28 May 2026, 16:49 UTC »

Una experiencia Fantástica, gracias por compartirlo tan bien expresado y con tantas imágenes.
CN

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eldoctorbacterio
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« respuesta #9 : Jue, 28 May 2026, 18:17 UTC »

Oscar me dejas alucinando, que maravilla!!!!! espero verte en Navas y que nos lo cuentes en persona. Un abrazo!

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lómbido

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« respuesta #10 : Jue, 28 May 2026, 19:46 UTC »

Día 7- 20 de marzo, Piedras Rojas y despedida de Atacama

Viajar es volverse mundano
es conocer otra gente
es volver a empezar

El viernes, nuestro último día en Chile, nos tocó despertarnos a las 5:30h. Nuestra guía iba a volver a ser Andrea y desde bien temprano empezó a bombardearnos con mensajes de WhatsApp. A las 6:00h nos recogió un minibús de Layana Travel. Nos tocó dar alguna vuelta recogiendo a personas del grupo por hoteles de San Pedro. Llegaron dos ingleses y una alemana en ropa de verano. Andrea les insistió en que cogiesen ropa de abrigo que la excursión discurría en altura, pero no les convenció. Eso sí aguantaron el frío como campeones, sin quejarse.


La primera parada, todavía de noche, fue en el cartel del trópico de Capricornio. Estos de las agencias de viaje se las saben todas, pusieron los faros del minibús iluminando para que la foto saliera bien. La siguiente parada fue la del desayuno, en un pueblo pequeño llamado Socaire. Es donde se compran las entradas al salar de Aguascalientes. En el desayuno lo habitual, tostadas de palta, huevos revueltos y café, ya empezábamos a echar de menos nuestro desayuno habitual. Para llegar al mirador de Piedras Rojas, en el salar. hay que dar la vuelta al volcán Caichinque, que como no podía ser de otra manera también me fascinó. Piedras Rojas está a 160km de San Pedro y a 4000m sobre el nivel del mar y llegamos bastante temprano, hacía viento y la sensación térmica era de muy baja temperatura.



Es muy famoso por sus rocas volcánicas cobrizas, aguas termales y el color celeste de sus lagunas creando un impresionante punto panorámico.

El entorno de este parque está muy controlado por el gobierno chileno, hay bastante vigilancia y no se puede salir uno de la ruta marcada. Dimos un paseo de 45 minutos incluyendo las paradas para hacer fotos. Al ritmo de paseo, en ningún momento sentimos sensación de asfixia o mareo. Tras la visita a Piedras Rojas volvimos al minibús y desandamos parte del camino, en concreto la vuelta que habíamos dado al volcán Caichinque para subir por la otra vertiente y llegar a dos lagunas altiplánicas, Miscanti y Miñiques. En la subida vimos un minibús averiado, pero ya había sido ayudado. Las fotos de las lagunas hablan por sí solas. Ya era un poco más tarde y no hacía frío. Las autoridades solo permiten paseos cortos por los miradores habilitados.



Con la visita a las dos lagunas dejábamos el punto más alejado de la ruta, pero todavía nos quedaba bastante autobús.

En el camino de vuelta nos quedaba pasar por el corazón del salar de Atacama, la laguna Chaxa en el Salar de Atacama. Aquí los prismáticos nos fueron de gran ayuda.


Llegamos a medio y día y el sol abrasaba como en la mayor parte de este desierto. El grosor de la capa de sal que hay en el suelo en esta zona es alucinante, impide cualquier tipo de vida vegetal, sin embargo, paradójicamente, es el paraíso para un crustáceo llamado artemia salina del que se alimenta el flamenco.  De vuelta al minibús fuimos a Toconao, un pueblo pequeño a 40km de San Pedro, con una iglesia pequeña con su torre campanario.


Tanto la guía como el conductor preparan la comida, bastante elaborada, en el medio de la plaza. Yo creo que los habitantes del pueblo nos ven a los turistas como hordas de viajeros que no revierten nada de dinero, no tengo claro si las agencias de viaje pagan un impuesto en los ayuntamientos que utilizan.

Después de la comida volvimos a las 16h a la Apacheta. Teníamos algo de tiempo antes de que partiésemos de vuelta a Calama, así que fuimos a la tienda que hay en frente del mercado blanco y compramos unos folletos que habíamos visto a otros viajeros, de animales, de aves y del cielo austral. Compramos algunos souvenirs de alpaca y volvimos a Turipite, nuestras maletas estaban fuera de la habitación y nos lavamos en el baño comunitario. Nos despedimos de Guillermo por Whatsapp.


Herlan me escribió que él no nos podía recoger. Su amigo Ángel volvía a esa hora y nos pidió que saliésemos con él antes, a nosotros ya nos daba igual esperar en el hotel o en el aeropuerto de Calama. Ángel no paró de hablar durante todo el trayecto, lo cual es una de las cosas buenas de viajar, y es que conoces gente de todo tipo. Es venezolano y nos dijo que su furgoneta se le había estropeado y había alquilado el taxi en el que nos llevaba para poder seguir trabajando. En general, hace transportes para la gente que trabaja en las minas de cobre. Viajan mucho al aeropuerto de Calama.

Nos contó que había engañado a su mujer y había criado un hijo en secreto, pero que la mujer terminó enterándose. Que fue un drama pero que su mujer le perdonó felizmente. Narró la historia de su hermano que había estado en la cárcel y fue asesinado por la envidia de sus propios amigos. También nos habló de la incipiente xenofobia de los chilenos hacia los venezolanos, por los últimos sucesos de delincuencia en la que éstos han estado involucrados.  Daba la sensación de que Ángel había vivido tres vidas mías.

Llagamos al aeropuerto Calama, el Loa. El Loa es el río más largo de Chile que da nombre a una de las provincias en el norte de la región de Antofagasta y cuya capital es Calama. Facturamos, cenamos el desayuno de Turipite y nos tomamos un cervezote Austral, Torres del Paine en el aeropuerto. Había muchos trabajadores mineros. Además, vimos embarcando a la familia de la Patagonia que habíamos conocido el día anterior en la laguna Cejar. Esperamos el embarque de nuestro avión y nos despedíamos de Atacama.

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lómbido

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« respuesta #11 : Jue, 28 May 2026, 19:52 UTC »

Buenas noches,

pues hasta aquí la crónica de la parte astronómica de un viaje más largo. Si habéis aguantado leyendo hasta aquí espero que hayáis disfrutado al menos una mínima parte de lo que yo he disfrutado escribiendo. Con que a alguno le entren ganas de visitar el cielo austral o que simplemente le den ganas de salir a mirar el cielo, aunque sea el boreal, daré por amortizado el esfuerzo.

Saludos y buenos cielos

« Últ. modif.: Jue, 28 May 2026, 20:06 UTC por lómbido »
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lómbido

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« respuesta #12 : Jue, 28 May 2026, 19:55 UTC »

¿Envidia? ¿Yo?

Pues sí, mucha.  eeeeeh !?

Hola Luis,

no me cabe duda de que con tus conocimientos habrías disfrutado los cielos chilenos aunque estoy seguro de que muchos de los objetos australes tú los conoces de tu viaje a la Palma.

Saludos

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lómbido

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« respuesta #13 : Jue, 28 May 2026, 19:57 UTC »

estupendo !   OKOK


Hola Sebtor,
me alegro de que te parezca bien la idea de contar las experiencias astronómicas.

Saludos

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lómbido

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« respuesta #14 : Jue, 28 May 2026, 19:59 UTC »

Una experiencia Fantástica, gracias por compartirlo tan bien expresado y con tantas imágenes.
CN

Hola Carlos,

me alegro de que te haya gustado, gracias por tu comentario.

Saludos

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lómbido

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« respuesta #15 : Jue, 28 May 2026, 20:03 UTC »

Oscar me dejas alucinando, que maravilla!!!!! espero verte en Navas y que nos lo cuentes en persona. Un abrazo!

Hola Pablo,

gracias por comentar y me encanta que te haya gustado. Sí que tengo pensado ir a Navas, así que allí nos vemos y nos tomamos algo. Si me cuadra todo y hace bueno igual me escapo el jueves y el resto de la familia se unen el viernes.

Saludos

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madaleno

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« respuesta #16 : Vie, 29 May 2026, 07:55 UTC »

Felicidades por el "viajecito" Óscar!!
Llevo ya dos cubos llenos de baba leyendo la crónica, que pasada!

Nos vemos en Navas y nos cuentas más cosas, yo iré el jueves también.
Saludos!

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lómbido

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« respuesta #17 : Sáb, 30 May 2026, 07:58 UTC »

Gracias Jesús,

Nos vemos en Navas

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Herumir

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« respuesta #18 : Sáb, 30 May 2026, 13:46 UTC »

Millón de gracias por el relato, he disfrutado enormemente leyéndote. Ojalá algún día pudiera disfrutar de semejante aventura, pero gracias a tu magífica forma de relatarla, me he sentido muy cerca de ello.

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lómbido

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« respuesta #19 : Dom, 31 May 2026, 05:58 UTC »

Gracias a ti Herumir por tus amables palabras.


Saludos

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monos

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« respuesta #20 : Dom, 31 May 2026, 19:10 UTC »

Buenisimo el relato y he disfrutado especialmente el episodio de los "terroristas del puntero láser". Me lo he pasado pipa. Gracias por contarlo.  OKOK

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Bogart

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« respuesta #21 : Dom, 31 May 2026, 19:25 UTC »

Muchas gracias compañero por compartir tus experiencias que, con sana envidia, me han resultado sumamente interesantes y aleccionadoras. Un gran aporte al foro, sin duda.

Un saludo

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lómbido

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« respuesta #22 : Lun, 01 Jun 2026, 05:58 UTC »

Buenisimo el relato y he disfrutado especialmente el episodio de los "terroristas del puntero láser". Me lo he pasado pipa. Gracias por contarlo.  OKOK

Gracias por le comentario Monos, me alegro de que te haya gustado

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lómbido

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« respuesta #23 : Lun, 01 Jun 2026, 06:00 UTC »

Muchas gracias compañero por compartir tus experiencias que, con sana envidia, me han resultado sumamente interesantes y aleccionadoras. Un gran aporte al foro, sin duda.

Un saludo

Gracias por el comentario Bogart, me alegro de que te haya gustado.

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