Coincido con los compañeros en que es una planetaria fácil. La estuve observando hace unas semanas con un telescopio como el tuyo, un dobson de 25 cm. Hasta era capaz de apreciar el detalle del anillo oval interno, y algo de color, a pesar de que la noche era bastante asquerosa, con un cielo lechoso, y más en el horizonte sur. Lo que no recuerdo bien es el campo estelar de la zona. Pero vamos, que era muy, muy fácil, eso seguro. Lo que pasa es que por estas fechas ya está bajísima sobre el horizonte cuando cae la noche.
Estas fueron las impresiones escritas que dejé. Es del pasado 29 de abril:
Tenía ilusión por hacer una tontería de estas que me gustan hacer a mí para dar cierto sentido lógico a las sesiones. La idea era, una vez que la noche ya era cerrada, pasar de Júpiter directamente al “Fantasma de Júpiter”, la nebulosa planetaria NGC 3242. A grandes rasgos, no había más que mover el telescopio veintitantos grados hacia el sur y allí estaba.
Mientras el go-to se desplazaba hacia su objetivo, una vez llegado el crepúsculo astronómico (23:00 hora local) me fijo en el cielo. Menuda castaña. Tiene una pinta horrible: lechoso, con el cono de luz de Zamora hacia el noreste subiendo más alto que nunca, la luz zodiacal casi perdida entre el resplandor de fondo… El SQM-L confirma las malas impresiones visuales con lecturas en torno a 21,25. Muy pobres para un lugar que suele oscilar entre 21,4 y 21,5.
Por suerte las nebulosas planetarias acostumbran a aguantar moderadamente bien las condiciones mediocres. NGC 3242 es brillante y destaca bien sobre el fondo del cielo. La visión binocular (con 170x) se me antoja la más satisfactoria con este objeto; me permite apreciar mejor la estructura en forma de silueta de un ojo desde el frente que destaca sobre el brillo homogéneo, verdoso y casi circular de las capas externas. Pero no veo la estrella central, de magnitud 12, perdida entre el resplandor de la propia nebulosa que la rodea y el de un cielo más claro de lo que debería.