¿Qué son los Magnetars?
Los magnetars son un tipo único de estrella de neutrones, es decir, los remanentes ultradensos que quedan tras la explosión de supernovas de estrellas masivas. Su característica distintiva es un *campo magnético extremadamente intenso*, que puede alcanzar hasta 10^15 gauss, millones de veces superior al de otros cuerpos celestes. Este campo magnético descomunal provoca fenómenos energéticos sin precedentes en el universo.
A diferencia de los púlsares, que emiten pulsos regulares de radiación gracias a su giro y a la orientación de sus haces de emisión, los magnetars se destacan por su comportamiento inestable y por liberar repentinamente enormes cantidades de energía en forma de estallidos.
Además, estos objetos no se observan en el espectro óptico; su presencia se detecta a través de telescopios especializados que registran emisiones de *rayos X y rayos gamma*. Esto nos permite estudiar la física en condiciones extremas, ya que sus manifestaciones lumínicas revelan detalles sobre la estructura y el comportamiento de la materia en estados de densidad y magnetización inusuales.
La Energía de los Magnetars
Los magnetars expulsan en breves periodos de tiempo enormes cantidades de energía en forma de rayos X y rayos gamma, uno de los fenómenos más energéticos del universo. Esta energía incluso puede afectar a la ionosfera terrestre e interrumpir las comunicaciones. Un ejemplo destacado es la explosión de rayos gamma del magnetar SGR 1806‐20 en 2004, a más de 50.000 años luz de distancia, que paralizó muchos satélites durante varias décimas de segundo.
“Las estrellas de neutrones son bastante frecuentes: sólo en nuestra galaxia hay unas 2.000 o 3.000”, comenta Rea. De estas, la gran mayoría son púlsares, y solo 16 se consideraban magnetares, capaces de generar emisiones altamente energéticas. Sin embargo, el descubrimiento de SGR 0418+5729 obliga a reconsiderar este planteamiento. “Si estrellas con un campo magnético externo tan bajo pueden comportarse así, podría ocurrir que muchas de las estrellas de neutrones que conocemos fueran magnetares en potencia, dormidos hasta que se dieran las condiciones adecuadas para que se desencadene una explosión”, apunta la investigadora.
Dos aspectos fundamentales resaltan el interés en los magnetars:
1. *
Energía rotacional
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Algunas de estas estrellas giran cientos de veces por segundo, liberando una energía que puede alimentar estallidos de rayos gamma de altísima intensidad.
2. *
Emisiones en rayos X
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Tras ciertos estallidos largos se observa un resplandor de rayos X, caracterizado por un brillo constante que se extingue de manera abrupta. Esta emisión sostenida coincide con el periodo activo del magnetar, evidenciando una relación directa entre ambos fenómenos.
Al analizar detenidamente el resplandor del GRB 090515, el equipo liderado por O'Brien y Rowlinson observó que la emisión en rayos X se mantuvo excepcionalmente estable durante varios cientos de segundos, para luego desvanecerse repentinamente. Este patrón, repetido en otros 10 eventos de rayos gamma de larga duración y documentado por la Royal Astronomical Society, parece no tener explicación convincente en ningún otro modelo. Como afirma el teórico Péter Mészáros (Universidad Estatal de Pensilvania), “no existen modelos alternativos que expliquen un resplandor constante en rayos X que se extinga de forma tan abrupta”. Estas evidencias refuerzan la hipótesis de que los magnetars transitorios son clave en la generación de ciertos estallidos de rayos gamma.
Finalmente, se estima que la energía máxima que un magnetar puede liberar a partir de su rotación es de aproximadamente 3 × 10^52 ergios —equivalente a transformar cerca del 3% de la masa del Sol en energía. Para destellos con energías mayores, se requiere la intervención de un agujero negro. Se espera que, con las mejoras en la sensibilidad del radiotelescopio Very Large Array en Socorro, Nuevo México, en el próximo año, los científicos puedan medir de forma precisa la energía total de estos eventos y distinguir con mayor claridad entre el papel de los magnetars y el de los agujeros negros en la generación de estas explosiones extremas.
La Conexión de los Magnetars con las Explosiones de Rayos Gamma
Para liberar un estallido de rayos gamma de magnitud colosal —la explosión más energética detectada desde el Big Bang— se requiere de un fenómeno de proporciones titánicas. Durante más de 20 años, la comunidad científica ha debatido intensamente sobre el origen de estos destellos extremos.
Un estudio reciente, basado en datos del Gamma Ray Burst (GRB), sugiere que los magnetars de rápida rotación, capaces de generar los *campos magnéticos más intensos jamás observados en el universo*, podrían ser el motor detrás de estos eventos. Estos cuerpos, que pueden mantenerse activos durante varios minutos antes de colapsar y transformarse en un agujero negro, han sido propuestos como responsables de algunos estallidos largos —destellos cuya radiación perdura más de dos segundos.
Investigadores de la Universidad de Leicester, entre ellos Paul O'Brien y Antonia Rowlinson, han demostrado que incluso un destello breve de rayos gamma podría originarse en un magnetar. Es el caso del GRB 090515, un evento de tan solo 36 milisegundos registrado el 15 de mayo de 2009 por el satélite Swift de la NASA. Aunque las explosiones cortas representan aproximadamente el 10% de todos los estallidos, este hallazgo sugiere que la cantidad de estrellas capaces de alimentar tales fenómenos podría ser mayor de lo que se pensaba inicialmente.